domingo, 20 de septiembre de 2009

Algunas Reflexiones sobre la Mónita de algún Gr:..


¿Cuándo podré alegrarme, Señor mío,
mirando la venganza que, escondida,
hace dulce el secreto de tu ira?
Dante Alighieri: “La Divina Comedia”

Esta inquietante referencia aparece en la Divina Comedia, en donde en sentido figurado aparece la acción ejecutoria y guardiana de la verdad gnóstica, quienes se convierten en brazo ejecutor de la venganza divina, vista como una acción punitiva que sucede al caos, reestableciendo el orden por el caos.

La verdad gnóstica, de acuerdo con la mónita del grado, puede ser definida como una verdad que radica en el entendimiento (es el conocimiento el que se adecua o no a la cosa), debemos o también puede ser llamada verdad objetiva en cuanto a la objetividad del conocimiento. Su opuesto es la falsedad, que no requiere intencionalidad, puede ser involuntaria.

Entonces así, se entiende que se señale como premisa obrar amando y odiando a todo trance; respetando y despreciando sin límites. Conocer la verdad mediante el entendimiento de manera clara nos permite separar lo sutil de lo denso, con tal maestría que pueda polarizarse nuestro corazón sin dudas o ambigüedades.

Para alcanzar el status, es preciso actuar con la claridad de conciencia necesaria para poder diferenciar claramente lo que se debe amar de lo que se debe odiar. Para tales efectos, se debe trabajar fuertemente en la conformación de una moral robusta. Respetar lo sagrado, sublime e inocente y desdramatizar y desmitificar lo aparente, irreal e ilusorio.
Y así, el iniciado enfoca sus esfuerzos hacia el análisis de que los trabajos tienen por objeto: demostrar que la humanidad está aun infestada por el error, el cual ha evidenciado la enseñanza masónica, revelando las verdades gnósticas;

Es decir, que la sociedad humana sigue en tinieblas, lo cual es señalado al recipiendario desde la iniciación masónica. Para tales efectos debemos de salir al mundo exterior, porque a estas alturas ya hemos renacido de las aguas, para destruir por todas partes ese error, sustituyéndolo con la verdad, gnóstica que nos señala la mónita, y llenando ese deber por todos los medios posibles; y por consecuencia, que todos masones están obligados a combatir, por cuantos medios estén a su alcance, para asegurarse a sí mismos y para asegurar a todos los demás hombres la libertad política y religiosa, sin las cuales es absolutamente imposible llegar a alcanzar un grado elevado en la civilización humana.

Visto así, y señalado por la mónita secreta del grado, es el masón encargado de poner en práctica la verdad gnóstica, enseñada por la filosofía masónica.

En este contextohe de decirles que de pequeño me dijeron que la masonería era una escuela de hombres libres y de buenas costumbres. Cuando fui iniciado masón, me di cuenta que la literatura masónica estaba repleta de bellos paisajes de la historia de la humanidad. Las persecuciones, se entendían en dicho contexto. Nunca me imaginé que fuera plausible vivir una en primera persona, en nuestra augusta institución. En pleno Siglo XXI y en una entidad que se ha caracterizado por ser cuna de preclaros liberales.

Con la convicción y el orgullo que me brinda pertenecer a este taller y sin más preámbulo, manifiesto que requerimos una auténtica libertad incubada desde el seno de nuestra masonería, la que hacemos los autoproclamados hombres libres de esta entidad para que nunca más vuelva a ocurrir un atropello enquistado en nuestras logias. Que nunca más un hombre libre se vuelva a ver perseguido por sedicentes fraternos. Ni un paso atrás en la conquista de los derechos del hombre y la evolución de nuestra augusta institución.

En caso contrario, y aunque nos obliguen a beber la cicuta, que siempre esté presente uno de nosotros para denunciar las injusticias y los atropellos del maridaje del poder y del fanatismo y sinrazón, que aunque los ideales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado están por encima de toda debilidad humana o secularidad coyuntural, debemos hacer nuestro esfuerzo individual por demostrar contundentemente y sobre todo, congruentemente, que al pisar una tiara, estamos dispuestos en verdad a luchar con nuestro cuerpo, mente y espíritu por ver realizada nuestra fe masónica.



_______, septiembre de 2009, E:.V:.


Frat:.,

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MasondePants
¡Es Cuanto!