domingo, 25 de noviembre de 2012

El Masón y la Frustración




“…haciéndole tocar –al iniciado- con el dedo la esclavitud en que ha vivido”,
Mónita del Gr:. de Apr:. Mas:.

Conocer los errores que cometemos que nos han esclavizado, pretender alcanzar la felicidad , realización y trascendencia  puede llevarnos a todo lo contrario en caso de que no manejemos adecuadamente el despertar de nuestra propia dignidad. Es decir, detrás de un Apr:. que no alcanza la culminación de la Mónita del Pr:. Gr:. hay necesariamente un mal manejo de la frustración.

Frustrar proviene del latín frustrare y es privar a uno de lo que deseaba o bloquear algún comportamiento dirigido a alcanzar una meta. El poner todo nuestro empeño en alcanzar algo y no lograrlo nos produce ira, decepción. Más aún, un hombre frustrado es aquel que quiso desarrollar su vocación y no lo logró en la medida de sus posibilidades. Es normal sentirla y vivirla, el problema es el mal manejo de la misma, ya que podemos acumular frustración respecto a nosotros mismos, siendo en esos casos que la frustración interna se manifiesta hasta que la externa se configura para tal efecto. Es decir, hasta que se brinda la oportunidad mediante una frustración externa es que podemos ser conscientes de ello. Generalmente, la vivimos  intensamente en situaciones sin solución, cuando somos defraudados en nuestras expectativas de recompensa o bloqueados en nuestro sendero (ver Figura 1).

Aprender a manejar la frustración no es sencillo. Implica mucha autoconsciencia, autocontrol y motivación. El juego nos ayuda a aprender a ganar y perder, debido a que hay poco en juego, es sencillo, en la vida real no tanto, ya que cuando se depositan todas tus aspiraciones en  una sola oportunidad es imposible superar las cuestiones de la noche a la mañana. Es cuando por evadirnos nos podemos llegar a volver esclavos del vicio, del pecado, de la ambición y del ego.

Una persona satisfecha, exitosa, que logra lo que se propone, que no es otro sino alguien que ha intentado obtener lo que desea de muchas maneras, con los recursos disponibles a su alcance y empleando una estrategia adecuada. Ello requiere un profundo cultivo del ethos individual, que se realiza en la Masonería mediante el estudio de la filosofía, de la moral y de la virtud,  para poder actuar con ética ante la crisis, ante la crisis y el máximo respeto posible a nuestra idiosincrasia. Cultivar nuestra interioridad  es nuestra oportunidad que está presente en situaciones en las que la exterioridad está en jaque, de nosotros depende tomarla.


Figura 1. El Proceso de la Frustración.



Fuente: Elaboración propia.

Debido a la importancia de nuestros elevados ideales, los masones debemos de tener mucha entereza y tolerancia a la frustración, para realizar esa labor de rotomartillo, que incansable golpea contra la pared, del mallete que desbasta perseverantemente la piedra bruta hasta lograr el resultado. En suma, la resiliencia es una cualidad altamente masónica.

Sin embargo, la realidad es que hay que manejar la frustración de manera adecuada, siempre recuperando el sentido de nuestra existencia. Al igual que un cincel al ser rebotado por la fuerza bruta de granito no puede perder sentido, La mano es la voluntad del masón quien le recordará hacia dónde se dirige.

La frustración impacta más a las personas con baja autoestima, sin plan de vida y con objetivos poco definidos, así como a los que tienen una escasa vivencia de valores. Los masones tenemos que aprender a lograr nuestros propósitos. Esto se aprende desde la Cam:. de Rrefl:. Cuando conocemos la finitud de nuestra temporalidad y que para optimizar la oportunidad de vida debemos de realizar un plan de vida, en lo individual, en lo colectivo, en lo familiar, en lo masónico, en lo laboral, deportivo, etcétera.

Muchos masones no se encuentran completamente cómodos con ello y buscan una religión, ya que en lo litúrgico su alma halla consuelo, en el devenir grupal del rosario y en la individualidad de la oración encuentran el religamiento con el trascendido, con el Cristo ó Mesías de su religión. Sin excluir esta vía, el Mas:. debe ser capaz de racionalizar sus objetivos y comprender en plenitud los patrones de su conducta.

La pregunta es: ¿dónde enseña la Masonería a  no frustrarnos  y a lograr nuestros propósitos?

La masonería no enseña específicamente cómo alcanzar todos nuestros objetivos, pero sí nos enuncia claramente los límites y cualidades que deben de tener nuestras acciones. Un masón puede perder, puede ser bloqueado en su camino, puede sucumbir en el intento, puede llegar a sentir frustración abiertamente, es válido y respetable. El resto de lo que nos pasa tiene que ver con nuestro manejo que hagamos de la frustración, en donde nuestra formación masónica nos tiende un sendero que nos reivindica y nos impele a retomar el camino.

Para ello, nos invito a que en nombre del GADU:. seamos guerreros del bien común, de nuestros planes de buena voluntad y de luz, para que alcancemos en hermandad nuestra trascendencia. Ni nuestros geniales e ilustres predecesores ni tampoco la humanidad esperarían menos de nosotros.

Or:. de Morelia, Michoacán, a 27 de octubre de 2012, E:. V:.
Frat:.
MDP
¡Es Cuanto!


Bibliografía consultada.

Compendio de la Mónita Secreta de los 33 Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ed. Memphis. México, 1967.

La Contrición.



“Soy un hombre libre, necesito la libertad,  necesito estar solo,
necesito rumiar entre mí todas mis vergüenzas  y mis  tristezas
necesito gozar del sol y de las piedras de la calle,
sin compañía y sin palabras, cara a cara conmigo mismo con
la sola música de mi corazón  ¿Qué queréis de mí?
Lo que quiero decir lo imprimo,  lo que quiero dar lo doy
Vuestra curiosidad me empalaga, vuestros cumplidos me humillan,
 vuestro té me envenena.  No debo nada a nadie
y tendría que ajustar cuentas solamente con Dios si existiese”
Giovanni Papini en “Un Hombre Acabado”.

Estimados hermanos, he elegido un concepto transversal a nuestra existencia para desbastarlo. Se trata de la contrición, una palabra que recordamos todos aquellos que hemos pasado por la Iglesia Católica, cuando en catecismo se nos instruyó a realizar lo que se denomina “acto de contrición” en la mencionada religión, cuyo clímax se alcanza cuando se brindaban unos golpes de pecho, acto que lograba arrancar  lágrimas de algunas almas atormentadas. La oración dice así:
“Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he
pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.  Por mi culpa, por mi culpa,
 por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y
a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén”.

Sin embargo, nunca llegamos a comprender más el significado de confesar involuntariamente y ante la presencia de todos los vecinos y familiares nuestra situación pecadora. Tal acto mecánico vacunó a más de alguna conciencia con una pobre formación filosófica y le abrió las puertas de la doble moral, convirtiéndolo en fementido e hipócrita.

Sin embargo, el trasfondo es sumamente importante para el Apr:. de Mas:., quien debe de aprender a salir de su estado de imperfección debido a los múltiples vicios que se adquieren durante nuestro tránsito mortal, que aunados al auténtico pecado original, que es la ignorancia.


La palabra contrición, proviene del latín “contetere”, que significa triturar, reducir a pequeños trozos. Es definida por el Concilio de Trento[1] como “el dolor del alma y la detestación de los pecados. Como sinónimos se señalan los términos remordimiento, arrepentimiento, compunción y atrición. Esta última es imperfecta, ya que solamente permite ver lo malo de actuar mal y temer el castigo. Se señala que debe ser  individual, universal, soberana y sobrenatural[2]. Giovanni Papini ilustra magistralmente la atrición en el epígrafe de este Traz:.

La relación entre nuestra Mon:. del Gr:. y el término, que pudiera parecer incluso antimasónico la explico en la Figura 1, en donde resulta lógico el proceso de transformación al interior del iniciado, que sucede durante el interrogatorio, la elaboración del testamento y los viajes simbólicos durantppe la iniciación.
Figura 1. Relación entre la Mon:.  del Gr:. y el concepto de Contrición.



Fuente: Elaboración propia, basado en la concepción etimológica y la Mon:. del Gr:. de Apr:. Mas:.
Asimismo es de destacarse que una de las principales acusaciones que se hace a la Mas:. en cuanto a pervertir los principios doctrinarios católicos es la de que la Mas:. predica una doctrina anticristiana en la que no resulta necesaria la contrición para rescatar nuestra alma. En nuestra institución, está rescatada por el hecho de habernos quitado la venda de los ojos, recibido la luz y no haberla perdido de vista jamás, comportándonos y cultivándonos como verdaderos iniciados. La penitencia se vive en la medida en la cual un Q:. H:. busca reparar el daño, lo consigue y lo anticipa en lo sucesivo. Purgar la pena en vida y cuanto antes es a lo que nos impele la Mas:., lo cual se detalla muy minuciosa y acertadamente en los manuales de los paramasónicos Alcohólicos Anónimos.

Nadie está seguro de su propia contrición, salvo que seamos conscientes plenamente y tengamos presente en todo momento el dolor del tiempo perdido, el daño causado y los recursos desperdiciados en nuestros erráticos pasos profanos, sobre lo que debe motivarnos y sobreponernos el sentido de lograr una vida en la que detestemos sin final a los vicios, cavándoles pozos sin fondo, a la vez que rellenándolos con la sólida argamasa de nuestras virtudes para cimentar nuestro sublime propósito, que es la elevación del  Gran Templo Interior, en donde reine la armonía colectiva entre iniciados que reconocen y alimentan entre todos su poder personal, sin buscar prevalecer y desarrollando todos sus más nobles potencialidades.
Or:. de Morelia, Michoacán, a 28 de julio de 2012, E:. V:.
Frat:.

MDP
¡Es Cuanto!

Cuidar



Qq:. Hh:. Ttod:., a últimas fechas, dado el cúmulo de vivencias y los tiempos de introspección correlativos al invierno, he estado considerando cuáles son las principales razones del origen de nuestra pobreza, antidemocracia y desigualdad colectiva. Las causas triviales suelen ser dirigidas hacia la inseguridad, la corrupción gubernamental, la partidocracia, nuestra pereza, nuestra ignorancia, nuestra ambición, etcétera.

Sin embargo, salir a las calles, mirar las paredes de los edificios públicos, enterarse de que las personas se pueden morir en la fila de un banco sin que nadie se conmisere del enfermo en aras de realizar el trámite, prontamente ha hecho que cobre fuerza en mi percepción que el descuido es lo que ha sumido a nuestra patria en este estado de cosas. Descuidamos nuestras pertenencias, olvidamos nuestro cuerpo, nos desentendemos de nuestras calles, abandonamos nuestra soberanía en manos de unos cuantos, dejamos a los más vulnerados a su suerte, etcétera. ¿Por qué ese  sistemático olvido de todo? ¿Por qué dejar de cuidar? ¿Por qué esa pérdida de valoración de lo que tenemos, de lo que nos rodea?

Es importante señalar que descuidar es abandonar o desatender a alguien o a alguna obligación, distraerse, liberar o liberarse de un cuidado o de alguna obligación, desentenderse de ello. Es también marginar, procrastinar, postergar, omitir, orillar, distraerse, dormirse, olvidarse, despreocuparse, desaliñarse, desgobernarse, despreocuparse, perderse, segregar y muchas otras palabras más. El acto contrario, es precisamente el cuidar. Atender, el ayudar, entender, coadyuvar, vigilar, escuchar, trabajar, acercar, procurar,  preocupar, amar son expresiones del cuidado. Es alejarnos de la negligencia, descuido, omisión, falta de aplicación o diligencia, dejando de tener indiferencia por el acto que se realiza, forma pasiva de la imprudencia que comprende el olvido de las precauciones impuestas por la prudencia, cuya observación hubiera prevenido el daño. A su vez, la imprudencia es  realizar un acto con ligereza, sin las adecuadas precauciones,  sin templanza o moderación. O también, la conducta contraria a la que el buen sentido aconseja, emprender actos inusitados fuera de lo corriente, hacer más de lo debido, asumir una conducta peligrosa. 

Por ello mis Qq:. Hh:., asumir una posición de cuidado genuino es el la meta final y el proceso, porque resolver, sembrar, criar, cosechar, son el principio y el fin de muchas de nuestras actividades más trascendentes. La clave está en poner cuidado en todo momento a los detalles infinitésimos, a anticipar errores, a definir y caracterizar etapas, a prever riesgos, a avanzar siempre con prudencia y determinación. 

Cuidar es abandonar la sensación de ser inteligente, de lograr alcanzar resultados a través de nuestra experiencia o de nuestra retórica, de la fuerza bruta y poner más atención en la sutil sucesión de infinitésimas acciones que nos acercan al resultado. Por ello, como Log:. tenemos que asumir un autocuidado individual y un autocuidado colectivo.  Es decir, tener más cuidado con lo que a nosotros verdaderamente nos importa. Que sea el cuidado mi mejor propósito  para todos Vvos:. para este 2012, en donde espero que el cambio de Era se brinde para todos en armonía y proporción a nuestros buenos oficios.
Fraternalmente,
Or:. de Morelia, Michoacán de Ocampo, a  07 de enero de 2012, E:.V:.
Frat:. 
MDP
¡Es cuanto!

Asumiendo la Adversidad




“Carpe diem quam minimum credula postero (aprovecha/apodérate del día, no confíes en mañana)"
Horacio en sus “Odas”

Mis Qq:. Hh:. Ttod:., en este Traz:. estoy retomando el mismo tema de la Ten:. pasada: el de asumir  en nuestra nación la jurásica prevalencia, en el sentido de que tenemos que ser más eficientes y  resilientes que nunca, porque no podemos tener certidumbre plena de que el gobierno de nuestra nación nos vaya a ofrecer las mejores condiciones para nuestro desarrollo integral y el de nuestros seres queridos.

Creo firmemente que la Mas:. nos provee de los mejores elementos para alcanzar el desarrollo de nuestras potencialidades humanas;  sin embargo, la vigesimal cercanía de nuestra Aug:. Y H:. Inst:.  con el Partido Revolucionario Institucional, así como con la nefasta costumbre de contemplar a ambas entidades como enormes agencias de colocaciones cuyos resultados se observan mejor cuando la militancia partidista y afiliación masónica se dan en la misma persona contribuyeron a una enorme decrepitud que permeó a nuestra sociedad. Nada más equivocado que creer que la mera filiación transforma al ser humano, salvo desde la óptica de los ambiciosos y fementidos, de los cobardes que temen tanto ó más al trabajo, al estudio, al orden y a la disciplina personal que a la misma muerte.

Recordemos que las virtudes inherentes a la virilidad son causales de la generación desde la perspectiva de la mónita del grado, por lo que deberemos de configurar las mejores condiciones para nuestro desarrollo, no esperar a que un ser supremo las cree ex profeso para nosotros. Así es como el ser humano despierta, trabajando con la  duda filosófica en nuestro espíritu de auténticos iniciados, yendo al fondo de la caverna de nuestra conciencia una y otra vez, para tocar con el dedo la esclavitud en que estamos viviendo, a pesar de  la trayectoria masónica que podamos acumular, pero que nunca será suficiente para terminar de despertar en nuestros corazones el sentimiento de nuestra propia dignidad, como para poder aprehender y estudiar la verdad, con plena libertad de preocupaciones. En la historia universal nos damos cuenta de que no existen libertades suficientes para el estudio de la verdad en el mundo profano, sino que debemos de aprender a ponernos a cubierto; que para ello deberemos siempre mantener nuestra dignidad en alto, pero siempre a cubierto de nuestras pasiones más oscuras, es decir, todas aquellas que consideren que es muy pequeño lo que nos rodea para nuestros merecimientos y talentos, en franco solazamiento de la pereza con la soberbia, o aquellas que consideran que el ser humano debe ser capaz de realizar cualquier acción para alcanzar un objetivo falso sin importar traicionar a su propia conciencia.

El estudio  sistemático y vivencial de la filosofía y en particular de la moral que se realiza en este Gr:. nos permite estar vacunados ante la toxicidad del mundo profano y de nuestro interior, para evitar ser enganchados por el oropel y los impulsos de nuestra visceralidad, aprendiendo a buscar la verdad con todo nuestro ser.

Hacer más en el día a día, ser más eficientes, aun estando inmersos  entre las circunstancias actuales implica necesariamente acción colectiva, planeación y una enorme eficiencia en la utilización de los recursos invertidos en un marco de elevación de nuestros esfuerzos a la G:. del G:.A:.D:.U:.
En el Traz:. anterior señalé  la enorme necesidad de actuar de mejor manera;  de asumir las situaciones políticas y económicas que sobrevendrán debido al regreso del PRI al poder. En particular, en esta ciudad capital, tendremos totalmente alineada su operatividad, por lo que seremos un laboratorio durante los próximos dos o tres años de las capacidades, potencialidades y verdaderas intenciones del partido en el poder.

Sin embargo, a nivel personal, ante la incertidumbre, sólo queda ser parte fundamental de un movimiento generacional de esfuerzo y constancia, requerimos esforzarnos en estudiar más, en comprender mejor los resultados y entender que lo jactancioso de nuestra bonanza, de nuestros logros individuales no debe de servir como acicate.

No podemos permitir confiarnos, menos que nunca. Ahora más que nunca requiere la nación de ciudadanos auténticamente íntegros, con una congruencia a prueba de dádivas, balas, tentaciones y pulsiones.

Es el momento de que verdaderamente seamos los héroes anónimos de nuestro futuro, que sin buscar gloria y honores realicemos la labor que millones de personas la evadieron, por considerarla penosa o indigna de sus credenciales. Hoy ya no podemos confiar en que el mundo exterior es el más óptimo y presenta las mejores oportunidades para nuestro desarrollo, tenemos que asumir como incierta hasta la posibilidad de inconformarnos de manera burda, simplona o frontal. Hay que aprender de los grupos fácticos, los que trabajan y operan exitosamente hasta con los peores enemigos ideológicos. No es fácil señalarlo, pero ser oposición por el simple hecho de así considerarnos ó definirnos por pose, no nos llevará a nada. Estoy plenamente convencido de que la verdadera revolución se construirá cuando una cantidad suficiente de hombres libres mexicanos realicen trabajos elevados a la gloria del G:.A:.D:.U:. durante 365 días al año al menos dieciséis horas al día.

En nosotros está seguir dispendiando nuestros recursos o instaurar austeridad partisana en nuestros hogares, en nuestras vidas, ser más productivos, eficientes, reflexivos y prepararnos para lo que sobrevendrá, en donde se requerirán verdaderos guerreros que con la espada de su conciencia destierren a los enemigos de nuestra nación y del género humano.

Hagamos más con menos, forcemos nuestras capacidades en este invierno político mexicano para poder sembrar la semilla de quienes deseamos ser en un futuro próximo.

Or:. de Morelia, Michoacán, a 14 de julio de 2012, E:. V:.
Frat:.

MDP
¡Es Cuanto!

El Gran Fraude Masónico

Sin duda alguna, los detractores de la masonería  han utilizado el concepto de fraude de manera reiterada. Dicen que somos una asociación que sincréticamente se ha apropiado de sistemas filosóficos, de simbolismo marcial, de concepciones de diferentes religiones para manipular a sus miembros. Por ello, como soldados de la luz, la libertad y  la razón pura, debemos de tener claro el concepto en lo jurídico, en lo filosófico y debemos ser capaces de evitar el mayor de los fraudes, el que cometemos ante el G:.A:.D:.U:., el que cometemos ante nosotros mismos, ante nuestros amigos y hermanos.

El concepto de fraude tiene que ver con el delito homónimo,  realizado mediante dolo directo y es configurable cuando se presenta culpa o imprudencia. Se concibe como una acción contraria a la verdad y a la rectitud, cometida en perjuicio contra una persona o contra una organización, para obtener bienes patrimoniales, haciendo creer a quien paga que obtendrá algo que, en realidad, no existe o no obtendrá. Para tales efectos, se suele interceptar, es decir, realizar un cobro antes de que éste se registre, sustraer, o hacerse con una cantidad en efectivo después de haberla registrado; desviar, o hacer que un desembolso legítimo se desvíe de su destino previsto; así como distorsionar, o modificar los estados financieros u otra información con el objetivo de ocultar fraudes anteriores o futuros.

En la comisión de un fraude ante los profanos, ante nuestros hermanos, ante nuestros seres queridos y ante nosotros mismos, nada tiene que ver la Orden Masónica como institución, según las posturas oficiales, que han apresurado a deslindarse cada vez que ocurren delitos internamente o cuando algún hermano se descarría y es descubierto en el mundo profano. Sin embargo, todos sabemos que entre nuestras filas han habido osados que buscaron solaz y cobijo como zánganos entre abejas.
Un ejemplo que no ha sido desbastado suficientemente es el de Anders Behring Breivik, el asesino quien en julio del año pasado Breivik perpetró dos atentados, en el que murieron 77 personas, ocho al estallar una bomba en el distrito gubernamental de la capital y las restantes 69 en un tiroteo en la cercana isla de Utøya, donde acudió disfrazado de policía. A él, de acuerdo con un comunicado de la Gr:. Log:. de Noruega, habría sido iniciado en 2008. Él, al interior  generó una imagen de relativo respeto, de donde se puede inferir fácilmente que buscó arroparse del prestigio de la Orden. Sin duda también debió de haber sido en su momento una persona respetable en otros aspectos, lo cual no necesariamente implicaba salud mental u otros planes ocultos para desarrollarlos.

La cuestión no es culpar y descalificar de lleno a la Gr:. Log:. de Noruega, sino realizar una reflexión al respecto, partiendo de la premisa que planteó en su libro "Humano, Demasiado Humano" Friedrich Nietzsche, cuando señalaba que "en toda biografía de un hombre profundo se evidencia una voluntad de poder, es decir, como si todos los acontecimientos y experiencias de su vida hubiesen estado ahí esperando cobrar sentido en el momento oportuno". Desde esta perspectiva:  ¿Anders necesitaba ser masón para detonar la obra de su vida? ó ¿nosotros necesitabamos que Anders fuese masón para desarrollar una actitud más crítica y participativa al respecto?

De acuerdo con el mundo empresarial, se realizó una encuesta nacional sobre fraude, en 2011, que arrojó como causas las siguientes:

Gráfica 1. Causas más Comunes de Fraudes



Fuente: ENFM (KPMG, 2011)
Los cuales me permito extrapolar hacia una interpretación intrapersonal de la siguiente manera:
  • Falta de Control Interno y Supervisión
  • Ausencia de un Plan de Vida
  • Debilidad en la Cultura Ética
  • Falta de Instrucción en Valores
  • Venganza, pasiones humanas
  • Presión por ascender socialmente
  • Presión por mantener el estilo de vida.

Por supuesto en todo ello,  nuestra apariencia ayuda a que se den fraudes, ya que ante los ojos profanos, si hay tantos grandes dentro, si hay tantas estatuas y obeliscos afuera, algo grande y maravilloso les habrán de enseñar a todos esos hombres, mayormente graves y entrados en años, de vestimenta oscura, de porte sabio, que se arrebujan ante yermos bronces en la plaza, ensombrecidos por la imponente mole catedralicia.

¿Qué es lo que pasa cuando entran hombres destacados  y de bien que llaman a la puerta se van enseguida? Un fraude ante sí mismos es el que cometen aquellos que han pretendido adquirir iniciación a cambio de dinero, pero también el que han cometido con nosotros cuando hemos entrado a una organización desconociendo sus leyes, estatutos y demás normatividad.
En estos aspectos, una plausible articulación fraudulenta de la organización masónica que muchos Qq:. Hh:. han realizado con sus  Llog:.  que nos han precedido han realizado estriba la ausencia, el estado vegetativo o a lo sumo tradicional –en su sentido etimológico-, ya que se han transformado en máquinas de hacer dinero ó de acumular capital político.

Por ello, quienes te defraudan te dicen que serás una mejor persona por el hecho de vestir de dominó, por colocarte algunos atavíos o por portar anillos en la calle. En particular, tengamos cuidado con el fraude de la apariencia. Hay quien afirma que el hábito sí hace al masón, y entre más se sube de grados, más se considera apropiado vestir tal como lo marcan los cánones. Pero llega un punto en el cual el fistol, el anillo, la cadena, birrete, portafolios y la calcomanía en el vehículo se vuelven imprescindibles como una manera de verter status. Ni que decir de los oscuros trajes, de las barbas, anteojos y demás accesorios que añadan un porte misterioso, insondable y etéreo al propietario. De nosotros depende portar nuestros arreos con dignidad, pero también con suma sencillez, entendiendo que a mayor grado, crece el carácter imperativo de servir a los demás para quienes osamos portar distintivos masónicos en el templo o en el mundo profano. Nuestro porte amable, justo y virtuoso es el que nos abre las puertas en el mundo profano, no nuestra voluntad por mostrar resultados ante los demás, ni el escalamiento de posiciones sociales.

Esto incluso puede llegar a operar bajo un esquema Ponzi, aprovechando la jerarquía piramidal de la Or:.,  en donde los retornos prometidos, en materia de iluminación, de experiencias, de conocimiento perenne e inasequible por otras vías, la consecución de un sistema de pensamiento, de interpretación de la realidad, del logro de la acumulación de una serie de virtudes, no siempre sucede. Todos sabemos de “Grandes Logias” que han sido conformadas ex profeso para tales efectos, a la medida de uno o dos egos insatisfechos.

Por ello, para evitar este tipo de esquemas fraudulentos, en la medida en la que los miembros obtengamos beneficios, compartamos. En la medida en que no nos quedemos en lo "doctrinario", sino pasemos a lo operativo. En la medida en que hagamos tanta masonería como sea posible y paguemos y cobremos tantas cápitas como sean estrictamente necesarias.

Tampoco, como colectivo, nos defraudemos a nosotros mismos. Hoy la base social  que nos marca articular la Mónita del Gr:. 32° la hemos perdido, no está con nosotros. Hemos sido omisos, perezosos, indulgentes y nos hemos ensoberbecido con nuestras ostentosas condecoraciones.   Por ello hay que probar los frutos del Árbol de la Ciencia, y aprenderemos a discernir el bien del mal y podremos, con mucho trabajo, semejarnos a los grandes masones.

Habrá que trabajar mucho, pero también cuidar caer en los caminos fraudulentos que  muchos de nosotros como humanos hemos construido dentro del sendero masónico, pero jamás al ideal masónico-iniciático, el cual considero permanece incólume a pesar de los ingentes intentos doctrinantes por parte de los dueños del masonismo, jamás de los masones y mucho menos de la masonería. Debemos de cavar pozos sin fondo a nuestras propias trampas que hemos generado como colectivo.

Sin embargo, más allá de un gran fraude masónico, el peor que podemos llegar a vivir es el propio, cuando nosotros mismos en retrospectiva no hayamos conseguido lo que esperábamos de nosotros mismos, O menos aún, cuando alguno de nosotros hayamos vendido una imagen al mundo de quiénes somos cuando en realidad jamás la hemos llenado, ocupando un espacio en esta sociedad que jamás hemos sabido cabalmente llenar.

Y en nosotros mismos está evitar convertir a una institución, logia o capítulo en fraudulento, al prometer lo que no podemos cumplir.

Ccamp:. de Morelia, Michoacán, a 19 de agosto de 2012, E:. V:.
Frat:.

MDP:.
    ¡Es Cuanto!