miércoles, 4 de marzo de 2026

 

         


El Legado Traicionado: Carta a los Aprendices

 

Mis queridos hermanos,  permitidme hablaros esta noche con la franqueza que merece quien todavía conserva la capacidad de indignarse ante la injusticia.

 

Habéis jurado sobre el Volumen de la Ley Sagrada defender la libertad, combatir la tiranía y ser fieles a vuestros hermanos. Son palabras hermosas, ¿verdad? Palabras que resuenan en el pecho y encienden el espíritu. Pero, dejadme contaros una historia incómoda que debería ser enseñada en cada logia, pero que demasiado a menudo se esconde en el silencio.

 

 El 20 de enero de 2026, en Davos, un primer ministro pronunció un discurso que sacudió las conciencias del mundo. Mark Carney, líder de Canadá, habló de algo que los masones deberíamos reconocer inmediatamente: la diferencia entre vivir la verdad y vivir dentro de la mentira.

 

Carney citó a Václav Havel, aquel dramaturgo checo que desafió el totalitarismo soviético. Havel contaba la historia de un tendero que cada mañana colocaba un letrero en su ventana: "¡Trabajadores del mundo, uníos!". No creía en ello. Nadie creía en ello. Pero colocaba el letrero de todas formas: para evitar problemas, para señalar obediencia, para sobrevivir. Havel llamaba a esto "vivir dentro de la mentira".

 

Hermanos, dejadme preguntaros algo incómodo: ¿Cuántas logias masónicas son ese tendero? ¿Cuántas veces hemos colocado nuestros carteles proclamando "Libertad, Igualdad, Fraternidad" mientras cenábamos con tiranos? ¿Cuántas veces hemos recitado rituales sobre combatir el despotismo mientras firmábamos contratos con déspotas? ¿Cuántas veces hemos proclamado la fraternidad universal mientras abandonábamos a hermanos perseguidos? Hemos sido el tendero de Havel. Hemos vivido dentro de la mentira masónica.

 

Hace más de siete siglos, el Gran Maestre de los Caballeros Templarios ardió en una hoguera. Jacques de Molay, traicionado por aquellos que debieron protegerlo, torturado hasta confesar crímenes inexistentes, finalmente gritó su inocencia mientras las llamas consumían su cuerpo. Su crimen no fue herejía ni blasfemia, como proclamaba el rey Felipe IV de Francia. Su verdadero crimen fue tener poder que otros codiciaban y riquezas que otros deseaban.

 

Pero aquí está la verdad que raramente se cuenta completa: De Molay no fue traicionado solo por el rey Felipe IV de Francia. Fue abandonado por sus propios hermanos templarios que, para salvar sus vidas y propiedades, guardaron silencio o testificaron contra él.

 

Cuando el poder político necesitó sus bienes, cuando la conveniencia superó al honor, la hermandad se disolvió como humo. El Papa Clemente V, quien debió defender a los templarios, eligió su propia seguridad. Los nobles que habían jurado protección miraron hacia otro lado. Y De Molay murió no solo traicionado por sus enemigos, sino abandonado por quienes debieron ser sus aliados. Sus hermanos templarios vivían dentro de la mentira. Proclamaban juramentos sagrados, pero cuando llegó el momento de defenderlos a costa de sus privilegios, quitaron discretamente sus mantos blancos y miraron hacia otro lado. ¿Ha cambiado algo?                                                                                                                                            

Nosotros, en el Rito Escocés, invocamos a De Molay. Tenemos grados que llevan su nombre. Pronunciamos discursos sobre su martirio. Pero cuando un hermano enfrenta la tiranía moderna, cuando un masón es perseguido por defender sus principios, ¿dónde está la Orden? ¿Dónde están los Grandes Inspectores que se proclaman herederos de los antiguos caballeros?

 

Lo sabemos: negociando con los nuevos Felipe IV, protegiendo sus propios intereses, esperando a que el hermano perseguido esté muerto para entonces y solo entonces, honrar su memoria.

 

Dejadme llevaros más cerca en el tiempo y en el espacio. Hablemos de un hermano mexicano, un masón cuyo nombre muchos de vosotros conocéis: Melchor Ocampo.

 

Ocampo no fue un masón de salón. No fue de esos que asisten a tenidas para hacer contactos comerciales o presumir de grados. Fue un verdadero hermano, un hombre que creyó sinceramente que la masonería existía para transformar la sociedad, combatir el fanatismo y construir una nación libre.

 

Redactó las Leyes de Reforma. Luchó por separar la Iglesia del Estado cuando hacerlo significaba la excomunión y la muerte. Defendió la libertad de conciencia cuando las balas conservadoras cazaban liberales en los caminos. Y cuando lo capturaron, cuando lo llevaron a fusilar en aquella mañana del 3 de junio de 1861, ¿sabéis quiénes estaban entre sus ejecutores? Hombres que habían asistido a las mismas logias que él, quienes callaron como momias y no actuaron con prestancia para acudir en su auxilio.

 

Eran masones conservadores que decidieron que su lealtad al partido, a la Iglesia o al dinero, era más importante que su juramento fraternal. Ocampo murió traicionado no solo por sus enemigos políticos, sino por aquellos que habían compartido el mandil con él y no lo salvaron.

 

Y mientras moría, mientras su sangre masónica empapaba la tierra mexicana, ¿qué hicieron las Grandes Logias? ¿Qué proclamaron los masones de todos los grados? Algunos enviaron condolencias póstumas. Otros guardaron silencio prudente. Ninguno arriesgó su posición para salvarlo. Eran tenderos colocando letreros de "Fraternidad" mientras dejaban que cargaran los fusiles.

 

Aquí es donde el discurso de Carney en Davos ilumina nuestra crisis masónica con una claridad brutal. Escuchad sus palabras y aplicadlas a nuestra Orden. Carney dijo que cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad, aceptamos lo que se nos ofrece, competimos entre nosotros para ser los más complacientes. Esto no es soberanía, afirmó, es un performance de soberanía mientras aceptamos la subordinación.

 

Así, la masonería institucional ha estado ejecutando un performance de principios mientras acepta la subordinación.

 

Cuando un dictador masón gobierna, las logias negocian bilateralmente con él. No unidos, no desde los principios, sino individualmente, compitiendo por ser las más complacientes. Se ofrece silencio a cambio de una mejor sede. La Logia Empresarial le ofrece legitimidad a cambio de contratos gubernamentales y le ofrece grados honoríficos a cambio de protección institucional. Mero performance de principios mientras aceptamos la subordinación al poder.

 

Carney habló de cómo las naciones medias prosperaron bajo el orden internacional basado en reglas, pero sabiendo siempre que la historia de ese orden era parcialmente falsa, que los más fuertes se exentarían a sí mismos cuando fuera conveniente. Hermanos, ¿no es exactamente, así como funciona nuestro "principio" de "reconocer a los gobiernos legalmente constituidos"? Es nuestra coartada perfecta. Cualquier tirano, una vez consolidado en el poder, se vuelve un "gobierno legalmente constituido". Cualquier golpe de Estado, una vez exitoso, se vuelve la "nueva autoridad legítima". Cualquier dictador masón, mientras tenga el poder, es "reconocido" por la Orden.

 

Y cuando cae, cuando ya no puede dañarnos, entonces sí, entonces lo expulsamos póstumamente y proclamamos que siempre estuvimos del lado de la libertad.

 

Carney advirtió sobre esto cuando dijo que, si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de reglas y valores por la búsqueda sin trabas de su poder e intereses, las ganancias del transaccionalismo se volverán más difíciles de replicar. La masonería abandonó la pretensión hace décadas. Ahora somos puramente transaccionales: apoyamos al poder mientras nos beneficia, y lo condenamos cuando ya es seguro hacerlo.

 

Pero aquí, es donde Carney nos ofrece un camino de redención. Porque su discurso no fue solo una denuncia de la subordinación; fue un llamado a la acción para quienes nos negamos a vivir en la mentira. Carney preguntó: ¿Qué significaría para las potencias medias vivir la verdad? Primero, dijo, significa nombrar la realidad. Nombremos nuestra realidad masónica, hermanos. Decimos en la mónita del primer grado que nos dedicamos al estudio de la verdad.

 

La realidad es que la masonería institucional, especialmente en su jerarquía se ha protegido a dictadores masones o profanos mientras aquellos perseguían a otros masones. La realidad es que el principio de reconocer gobiernos se ha usado como excusa para la complicidad con la tiranía. La realidad es que las expulsiones póstumas son marketing institucional, no justicia masónica. La realidad es que muchos masones han priorizado sus intereses económicos sobre sus juramentos fraternales. La realidad es que la Orden ha traicionado repetidamente a sus propios mártires, de De Molay a Ocampo, de Allende a los desaparecidos argentinos.

 

Nombrar esta realidad es incómodo. Os hará impopulares en ciertas logias. Pero como dijo Carney citando a Havel: cuando incluso una persona deja de actuar, cuando el tendero quita su letrero, la ilusión comienza a agrietarse. Carney hizo un llamado urgente: en un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una elección: competir entre sí por favores, o combinarse para crear un tercer camino con impacto.

 

Hermanos: vosotros sois las potencias medias de la masonería. No tenéis el poder institucional de los grados 33. No controláis las finanzas de las Grandes Logias. No tenéis acceso a los salones donde se negocian las complicidades. Pero Carney también dijo que no deberíamos permitir que el ascenso del poder duro nos ciegue al hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las reglas permanecerá fuerte, si elegimos ejercerlo juntos. Si elegimos ejercerlo juntos. Ahí está la clave, hermanos. Carney ofreció a las naciones medias una elección clara, tomemos la misma elección en términos masónicos.

 

Podéis elegir vivir dentro de la mentira. Podéis ascender en los grados, memorizar rituales, pagar cuotas y asistir a banquetes. Podéis colocar vuestro letrero de "Libertad, Igualdad, Fraternidad" en la ventana del templo cada tenida. Podéis deciros a vosotros mismos que sois masones de verdad porque conocéis las palabras de pase y los signos secretos. Y cuando un hermano sea perseguido por defender principios masónicos, podéis invocar: "La Orden no interviene en asuntos políticos." Y cuando un dictador masón sea finalmente derrocado, podéis participar en su expulsión póstuma y sentiros virtuosos.

 

Podéis ser el tendero de Havel, viviendo cómodamente dentro de la mentira. O podéis hacer lo que Carney urgió al mundo: es tiempo de que compañías y países quiten sus letreros y encuentren un camino diferente. Podéis quitar el letrero de la mentira seudomasónica.

 

¿Qué significa esto? Significa ser masones de verdad, no actores en un teatro esotérico. Significa que cuando recitéis "combatimos la tiranía", realmente lo haréis. Significa que cuando juréis "fraternidad", defenderéis a vuestros hermanos perseguidos, aunque os cueste. Significa que cuando se os pida que guardéis silencio ante la injusticia masónica, hablaréis.

 

Significa que construiréis lo que Carney llamó un nuevo orden que abarque nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, desarrollo sostenible, solidaridad, soberanía e integridad territorial. Un nuevo orden masónico que abarque nuestros valores auténticos: defensa real de la libertad, fraternidad práctica no solo ritual, coherencia entre templo y mundo profano. Es tiempo de vivir la verdad masónica, no de actuar en la mentira.

 

La cadena de unión que formamos en cada tenida es hermosa. Pero solo es genuina si estamos dispuestos a sostener a nuestros hermanos cuando el mundo les suelta la mano. De lo contrario, es solo una coreografía ritual. Los grados que ascenderéis están llenos de enseñanzas sublimes. Pero recordad siempre: un grado sin coherencia moral es solo un título vacío, un letrero más en la ventana del tendero.

 

Podéis llegar al grado 33 y ser parte del problema que describí esta noche, otro tendero colocando letreros en los que no cree. O podéis quedarnos en el grado de Aprendiz toda vuestra vida, pero ser verdaderos masones, alguien que quitó su letrero y eligió vivir la verdad.

 

La luz que buscamos en la masonería existe. Pero no la encontraréis en los grados superiores ni en los rituales elaborados. La encontraréis en el espejo, cuando podáis miraros sin vergüenza. La encontraréis cuando defendáis a un hermano perseguido, aunque os cueste. La encontraréis cuando elijáis la coherencia sobre la conveniencia. La encontraréis cuando comprendáis que el verdadero templo masónico no se construye con columnas y piedras, sino con vidas vividas según los principios que proclamamos.

 

Y la encontraréis cuando, como Carney urgió a las naciones medias, reconozcáis que podemos darnos a nosotros mismos mucho más de lo que otros puedan quitarnos. Podemos darnos la dignidad de ser masones auténticos. Nadie puede quitárnosla excepto nosotros mismos cuando elegimos vivir dentro de la mentira.

 

 ¿Quitaréis vuestros letreros? ¿O perpetuaréis la mentira por otra generación? La elección, como siempre, es vuestra. Pero ahora al menos sabéis la verdad: que podéis construir algo mejor, si elegís ejercer ese poder juntos. Que la verdadera luz masónica ilumine vuestro camino y que el fuego Sagr.·. de nuestros ideales nunca se extinga.

 

 

F R A T E R N A L M E N T E

“Labor Omnia Vincit”

Or .·. de Morelia, Michoacán, a 04 de marzo de 2026,  E .·. V .·.

 

 

 

MDP::  M.∙. Mas.∙.  

 

¡Es Cuanto!

sábado, 17 de enero de 2026

 


 

“Sembrar la DUDA FILOSOFICA en el espíritu del iniciado,

haciéndole tocar con el dedo la esclavitud en que ha vivido,

despertando en su corazón el sentimiento de su propia dignidad

   e impulsándolo al estudio de la verdad, libre de preocupaciones”. 

 

Mónita del Primer Grado

 

 

 

ORATORIA FINAL - GRAN TENIDA DE INSTALACIÓN

A LA GLORIA DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

MUY RESPETABLE GRAN LOGIA MICHOACANA "LÁZARO CÁRDENAS" DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO

MUY RESPETABLE GRAN MAESTRO

GRANDES DIGNATARIOS Y OFICIALES

VENERABLES MAESTROS Y CUERPOS MASÓNICOS INSTALADOS PARA EL EJERCICIO MASÓNICO 2026 DE LA ERA VULGAR.

VENERABLES Y QUERIDOS HERMANOS TODOS:

 

Nos hemos congregado en este evento canónico bajo la energía capricorniana, que conjunta, mengua y marca los signos de los tiempos hacia el deber, la responsabilidad y la autoridad moral pública y privada.

Estamos aquí por NUESTRA LIBRE Y ESPONTÁNEA VOLUNTAD.

Transitamos la ruta sagrada de treinta y tres grados del escocismo; camino iniciático que nos conduce de la inconsciencia a la sapiencia, que nos coloca en el sendero del autocontrol, de la recuperación de nuestra propia dignidad. Somos inflamados por las llamas voraces que devoran los minerales brutos y los acrisolan en el oro del conocimiento.

 

Inicia un ejercicio más. ¿O un ejercicio mejor? ¿Cómo desearemos recordarlo en esa Cena Solsticial?

Un ciclo donde pasaremos de la escuadra ante el compás. Donde lo terrenal se subordina a lo espiritual, donde la materia se rinde ante el espíritu. ¿Cuántos cambiaremos de columna, alcanzaremos un nuevo grado, permaneceremos activos? ¿Cuántos seremos mejores personas en este año?

Y ante este umbral sagrado pregunto:

¿Quién osará cruzarlo?

¿Callaremos ante la osadía, u osaremos ante el silencio?

Hermanos: el tiempo de la tibieza ha terminado. No vinimos aquí a calentar columnas ni a recitar de memoria rituales vacíos. Vinimos a ESTUDIAR EL RITO, a comprenderlo, a vivirlo, a encarnarlo en cada fibra de nuestro ser.

La presencia física no hace unidad por sí misma. Son la fraternidad verdadera y el acompañamiento consciente los que tejen el egregor que nos sostiene. Es la objeción de conciencia ante lo injusto lo que nos dignifica. Es ser ejemplos dentro y fuera de la logia lo que nos convierte en auténticos masones.

 

Practicamos un rito sublime que te lleva de la profanidad a la sapiencia; que te acompaña de ser un aprendiz titubeante para convertirte en un hierofante iluminado. Un camino donde cada grado no es un escalón de vanidad sino un peldaño de transformación, donde cada símbolo encierra verdades eternas que esperan ser descifradas por mentes preparadas y corazones purificados.

 

La religión del culto verdadero no está en cualquier otra parte. Está aquí, en el templo interior que cada uno construye con las herramientas de la virtud, en la catedral invisible que edificamos cuando nuestras acciones reflejan nuestros juramentos.

Hermanos, nunca lo olviden:

Cuando los masones verdaderos hablamos, la tierra tiembla.

La tiranía se estremece ante nuestra luz.

Nuestra autoridad moral es lo que verdaderamente gravita en el mundo profano.

Y precisamente esa autoridad moral, esa fuerza transformadora, es la miel que atrae no solo a buscadores sinceros, sino también a profanos ambiciosos, a traidores sin escrúpulos, a fementidos sin honor, a hipócritas, viciosos y catervas enteras de gavilleros. Es por ello por lo que decidieron camuflarse entre nosotros, usurpando nuestros símbolos para conformar sedicentes "Caballeros Templarios" y otras aberraciones que manchan nuestro nombre.

¡Basta ya de confusión!

Y ante la duda que el mundo profano pueda tener, gritemos con la fuerza de nuestras convicciones:

¿Quiénes somos?

Somos masones, en palabras del hermano iniciado Amado Nervo, somos "los gigantes de una raza magnífica de bronce". Somos herederos de tradiciones milenarias, custodios de conocimientos sagrados, arquitectos del porvenir.

¿A qué venimos?

Venimos a traer la luz donde hay oscuridad. A dejar un legado eterno que trascienda nuestras efímeras existencias. A insuflarle grandeza a nuestra patria. A contribuir con nuestra piedra pulida a la Gran Obra. A honrar al Gran Arquitecto de este Universo con la magnificencia de nuestras acciones.

Hermanos, el mundo nos reclama. Nuestra patria nos reclama. Michoacán nos reclama. Nuestras comunidades, nuestras familias, nuestra matria nos reclaman.

Nos reclaman ante las muertes injustas que enlutan hogares, ante la migración forzada que desgarra familias, ante el desempleo que roba dignidad y esperanza.

Nos reclaman ante un mal gobierno, ante una cleptocracia que se ha apoderado de los asuntos públicos, que ha saqueado los recursos que pertenecen al pueblo, que ha secuestrado los destinos de millones.

Nos reclaman ante la violencia, la corrupción, la impunidad que devora las entrañas de nuestro amado Michoacán.

¿Y qué haremos? Ser cuan masones somos capaces de ser.

¡NUNCA MÁS un masón acallando a otro!

¡NUNCA MÁS censurarnos para parecer políticamente correctos!

No en una tierra sembrada de minas personales, de intereses mezquinos, de silencios cómplices.

Que nunca nos callemos ante las miserias del pueblo. Porque, ¿quién en su sano juicio puede pensar que ser masón es más privilegio que responsabilidad, más oropel brillante que polvo y escombros de un mundo que debemos reconstruir?

Y escuchen bien esto, Hermanos:

Que nunca confundamos la masonería con el rito, ni el cascarón con la sangre viva que corre por sus venas. Porque así estemos en una sórdida catacumba, en una mazmorra oscura o en un calabozo inhumano, la savia seguirá corriendo hacia el egregor mientras nos reunamos tres o más EN SU NOMBRE.

Los templos pueden ser destruidos, pero el templo interior es indestructible. Las logias pueden ser clausuradas, pero la Logia Universal jamás dejará de existir mientras haya hombres y mujeres libres dispuestos a buscar la luz.

Este año que comienza, hermanos, cada uno debe comprometerse:

A NIVEL INDIVIDUAL: A pulir la piedra bruta de nuestro ser con el cincel de la autodisciplina y el mazo de la voluntad. A estudiar, a crecer, a evolucionar. A combatir nuestros vicios con la misma determinación con que combatiríamos a un enemigo mortal.

 

A NIVEL LOGIAL: A fortalecer nuestros talleres, a hacer de cada tenida un verdadero laboratorio de transformación. A rescatar la excelencia ritual, el estudio profundo, la fraternidad auténtica. A abrir nuestras puertas solo a quienes verdaderamente buscan la luz, no a quienes buscan contactos o prestigio.

A NIVEL SOCIAL: A ser protagonistas activos del cambio que Michoacán necesita. A denunciar la injusticia donde la encontremos. A defender al débil, a socorrer al necesitado, a iluminar al ignorante. A construir puentes de entendimiento en una sociedad fragmentada.

ELEVANDO LA VOZ: A proclamar sin miedo nuestros principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. A defender la separación entre Iglesia y Estado. A promover la educación laica y científica, en un estado donde murieron 120 menores asesinados durante el ciclo escolar pasado. A combatir el oscurantismo, el fanatismo y la superstición dondequiera que levanten cabeza.

Lleven, hermanos, las bienaventuranzas masónicas a cada rincón donde pongan sus pies:

Bienaventurados los que buscan la verdad, porque encontrarán la luz.

Bienaventurados los que defienden al oprimido, porque construyen justicia.

Bienaventurados los que siembran conocimiento, porque cosecharán libertad.

Bienaventurados los que tienen el valor de ser diferentes, porque son arquitectos del futuro.

Mis venerables y queridos Hermanos:

Hemos elevado nuestra vibración en esta Gran Tenida. Hemos constatado que el liberalismo está vivo, que los ideales de la Ilustración siguen iluminando nuestro camino, que la razón no ha sido derrotada por el oscurantismo.

Aquí no solamente están reunidos un grupo de hermanos. Aquí están las mismísimas fuerzas vivas del escocismo michoacano. Los arquitectos del cambio social. Los visionarios que miran más allá del horizonte inmediato. Los espléndidos soldados de la luz que no retroceden ante la oscuridad.

¡QUE VIVA LA MASONERÍA!

¡QUE VIVAN SUS MASONES!

¡QUÉ VIVA MICHOACÁN Y QUE PARA MICHOACÁN VIVA LA MASONERÍA!

Que el trabajo siga venciéndolo todo, dentro y fuera de nuestros templos. Que nuestros malletes resuenen con fuerza transformadora. Que nuestras escuadras midan la rectitud de nuestras acciones. Que nuestros compases tracen círculos cada vez más amplios de fraternidad y conocimiento.

Hemos cumplido con nuestras obligaciones rituales, pero ahora comienza el verdadero trabajo: llevar la luz de este templo al mundo profano, transformar nuestros juramentos en acciones, convertir nuestros símbolos en realidades vivas.

Saldremos de aquí renovados, fortalecidos, comprometidos. Saldremos como verdaderos masones, dispuestos a cumplir con el mandato que nos impone nuestra condición de iniciados: ser mejores seres humanos para construir un mundo mejor.

Que la luz y las bendiciones más generosas del Gran Arquitecto del Universo iluminen nuestros pasos en este año que comienza, nos acompañen y permanezcan siempre con nosotros Que la fuerza de nuestro egregor nos mantenga unidos en la adversidad. Que el fuego sagrado de nuestros ideales nunca se extinga.

¡ASÍ SEA, AHORA Y SIEMPRE!

S F U

Los trabajos han sido justos, perfectos y apegados a nuestro Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

¡CUMPLIDAS VUESTRAS ÓRDENES!

¡ES CUANTO!

  

 

 

FRATERNALMENTE

“Labor Omnia Vincit”

Oriente de Morelia, a 17 de enero de 2026,  E:. V:.

 

 

M.∙. Mas.∙.  de Pants.

¡Es Cuanto!

lunes, 12 de enero de 2026

12 de enero: Día Mundial del Mazapán.

 




12 de enero: Día Mundial del Mazapán.


DÍA MUNDIAL DEL MAZAPÁN

20 Similitudes...

  1. Ese dulcecito empalagoso - que promete mucho con su dulzura inicial pero termina siendo insoportable; así los mazapanes, que seducen con palabras melosas sobre fraternidad y progreso, pero cuya hipocresía y oportunismo terminan siendo nauseabundos e indigeribles para quien los conoce de cerca.

  2. Elaborado con recetas extranjeras - importado de España o del Medio Oriente, sin raíces en la tierra mexicana; igual que los que trajeron sus ritos de Estados Unidos, sirviendo intereses foráneos en lugar de los nacionales, siendo agentes de potencias extranjeras de cuarta categoría, disfrazados de hermanos.

  3. Asociado siempre con el color rojo - ese tono rojizo del mazapán de cacahuate que delata su composición artificial; como el color rojo de ciertas logias y su constante vinculación con ideologías importadas, con la sangre derramada en sus luchas fratricidas, y con el bochorno que causan a la verdadera masonería.

  4. Sin leche - carente de ese alimento materno fundamental; así los mazapanes carecen de la verdadera sustancia iniciática, de la sabiduría nutricia de los antiguos misterios, son huérfanos espirituales sin conexión con la tradición auténtica.

  5. Sin huevos - sin ese ingrediente que da estructura y firmeza; reflejo perfecto de los masones timoratos que carecen de valor, de temple, de coraje para defender sus principios, cobardes que se esconden cuando llega la prueba, sin los "huevos" necesarios para sostener sus convicciones.

  6. Fragilito, que si se aprieta se hace polvo - se desintegra a la menor presión, imposible de manipular sin que se quiebre; exactamente como los traidores que ante la primera dificultad, amenaza o tentación se desmoronan, se venden, se fragmentan, incapaces de resistir ninguna prueba real de carácter o lealtad.

  7. Cuyo nombre termina en PAN - ese sufijo que en náhuatl significa "lugar de", pero que en estos mazapanes y masones mazapanes representa el lugar de lo falso, lo inconsistente; además del juego de palabras con "pan" como alimento básico que estos ni siquiera logran ser, pues no alimentan el espíritu sino que lo envenenan con sus mezquindades. De ser serviles a la derecha mexicana, sus empleados o incluso militantes del partido mencionado, después hablamos.

  8. Se deshace con el calor - ante la presión política, la tentación económica o el escrutinio público, pierden toda consistencia y se convierten en una masa informe y pegajosa de compromisos vergonzosos.

  9. Viene en envolturas llamativas - celofán brillante, colores llamativos, presentación comercial; como los  mazapanes con sus atuendos estrafalarios, sus títulos rimbombantes, sus tenidas ostentosas en covachas pretenciosas, todo apariencia y teatralidad vacía.

  10. Deja residuos pegajosos - esas migajas que se adhieren a los dedos y la ropa; igual que los masones corruptos que dejan su rastro de complicidades sucias, favores turbios, lealtades compradas que manchan a todos los que se les acercan. Terrenos a sobreprecio, grados y nombramientos a cambio de favores inconfesables.

  11. Se vende en cualquier tienda - no hay exclusividad, lo encuentras en el puesto más humilde; como las logias irregulares que inician a cualquiera que pague la cuota, sin investigación, sin criterios, prostituyendo los misterios por unos pesos, otorgando grados que después terminan siendo nombres de torterías. 

  12. Produce sed después de consumirlo - esa resequedad en la boca que exige más líquido; así el contacto con  mazapanes genera más necesidades, más problemas, más complicaciones de las que pretendían resolver.

  13. No alimenta realmente - puras calorías vacías sin proteínas ni vitaminas; como las logias  que ofrecen rituales huecos, símbolos sin comprensión, grados sin conocimiento, dejando a sus miembros espiritualmente desnutridos y de rodillas ante efigies.

  14. Es comercial, no artesanal - producción industrial en serie, sin alma ni tradición; contrario a la verdadera masonería que es trabajo artesanal del espíritu, estos mazapanes son franquicias espirituales sin autenticidad.

  15. Se parte fácilmente en pedazos - la menor fisura lo divide en fragmentos irreconciliables; así las logias de masones traidores, constantemente divididas por ambiciones personales, incapaces de mantener unidad o coherencia.

  16. Prefiere lo dulce a lo nutritivo - azúcar antes que sustancia; los masones mazapanes prefieren los halagos mutuos, los reconocimientos vacíos, las palmaditas en la espalda antes que el verdadero trabajo interior y la transformación real.

  17. Tiene muchas imitaciones baratas - mazapanes de tercera, con más harina que almendra; proliferación de logias clandestinas, pseudo-masónicas, charlatanerías esotéricas que imitan los símbolos pero carecen de legitimidad y cadena iniciática.

  18. Se desmorona al primer contacto - no resiste ni el primer apretón de manos; los masones timoratos colapsan ante el primer cuestionamiento serio de sus creencias, la primera duda sobre su compromiso y la primera tentación de abandonar.

  19. Deja un sabor artificial en la boca - ese gusto químico que delata lo falso; la sensación que queda después de tratar con masones corruptos, esa impresión de haber estado ante una farsa, son una verdadera representación teatral sin verdad interior.

  20. Nadie lo toma en serio como alimento principal - es golosina, capricho, nunca comida seria; así los masones mazapanes no son considerados verdaderos iniciados por la masonería regular, son la vergüenza de la orden, el chiste que se cuenta en las tenidas serias, los que dieron mala fama a una tradición milenaria.

¡Que este Día Mundial del Mazapán nos recuerde distinguir entre el dulce honesto y el masón honrado, versus el mazapán adulterado y el masón mazapán!

miércoles, 20 de agosto de 2025

El Masón ante las Preocupaciones

 

 

A.∙. L.∙. G.∙. D.∙. G.∙. A.∙. D.∙. U.∙.

R.∙. L.∙. S.∙.  “Melchor Ocampo 38” No. 17

Jurisd.∙.  a la M.∙. R.∙. G.∙. L.∙. M.∙.  “Lázaro Cárdenas” del R.∙.  E.∙.  A.∙.  y A.∙.

S.∙. F.∙. U.∙.

V.∙. M.∙.  

Vv.∙.  Hh.∙.  Pr.∙., Vig.∙.

Vv.∙.  Hh.∙.  Ppastm.∙.

Vv.∙. y Qq.∙. Hh.∙. Vvisit.∙.

Qq.∙. Hh.∙.  Ttod.∙.                 

El Masón ante las Preocupaciones

“Sembrar la DUDA FILOSOFICA en el espíritu del iniciado,

haciéndole tocar con el dedo la esclavitud en que ha vivido,

despertando en su corazón el sentimiento de su propia dignidad

   e impulsándolo al estudio de la verdad, libre de preocupaciones”. 

 

Mónita del Pr:. Gr:.

 



El Apr .∙.  Mas.∙., en su primer contacto con la Or .∙., recibe símbolos y lecciones morales que son suficientes para afrontar las preocupaciones del mundo Prof .∙.  el mallete y el cincel, la P .∙. Br .∙., la escuadra, la regla, el mandil, la luz, la reflexión en el silencio del Temp .∙., los viajes Ssimb .∙.. Cada enseñanza se convierte en herramienta para tallar las falacias, corregir las actitudes y transmutar las emociones que lo encadenan.


El ser humano Prof .∙. suele vivir atrapado en sus preocupaciones: pensamientos anticipatorios, emociones desbordadas, actitudes destructivas y falacias que lo atan al miedo. 


Recordemos que, Las personas nos preocupamos por tres grandes razones: la supervivencia, ya que, el cerebro humano está diseñado para detectar amenazas, ante lo cual preocuparse es un mecanismo evolutivo que nos mantenía alertas frente a peligros; el control, ya que nos preocupamos porque queremos reducir la incertidumbre; la mente busca predecir y controlar el futuro e identidad y, finalmente, pertenencia, porque muchas preocupaciones están ligadas a la imagen personal, al juicio social y al sentido de pertenencia. La biología de la preocupación implica que la amígdala cerebral se active al percibir amenaza, generando miedo o ansiedad; que la corteza prefrontal intente regular y planificar, pero bajo preocupación excesiva se ve saturada por pensamientos rumiantes y que el eje HPA (hipotálamo–pituitaria–adrenal) libere cortisol, la hormona del estrés, preparando al cuerpo para “lucha o huida”.

Como consecuencias sobrevienen el aumento de la frecuencia cardíaca, tensión muscular, insomnio y problemas digestivos. Cuando la preocupación es crónica, se altera el equilibrio neuroquímico: disminuye la serotonina, aumenta el cortisol y se deterioran funciones cognitivas como la memoria y concentración.


El Apr.∙.  Mas.∙. per se, busca sobreponerse al acaso, a cabalgar sobre la biología humana, por lo que recibe desde su primer paso en la Or .∙.  la opción de tomar un camino distinto: el de la edificación de sí mismo. La Mas.∙. no le quita las preocupaciones, pero le da herramientas para transformarlas en material de trabajo.


En el Pr.∙. Gr.∙. se enseña que el ser humano es como una P.∙. B.∙. que debe ser desbastada. Esa piedra son las preocupaciones mismas: duras, pesadas, amorfas. El mallete (voluntad) y el cincel (inteligencia) son los instrumentos con los que el Apr.∙. aprende a dar forma a su existencia, desprendiendo los excesos del miedo, la ignorancia y la duda. Así, cada preocupación se convierte en oportunidad de labor espiritual. 


Liberarnos de las preocupaciones implica clasificarlas, analizarlas, conocerlas, entender por qué nos impactan y comprender el por qué debemos de generar cambios actitudinales. Veamos seis grandes tipos de ellas y errores comunes que cometemos al respecto, en materia de actitudes, falacias de pensamiento y emociones que permitimos nos inunden, a la luz . Veamos:


1. Preocupaciones existenciales. Cuando el hombre se angustia por la muerte, el sentido de la vida, la soledad o el destino, el Apr.∙. recuerda la lección de la luz: salir de la oscuridad hacia la claridad. La Inic.∙. le enseña que la muerte no es un final absoluto, sino un tránsito; que el sentido de la vida se construye en la obra diaria; que la soledad se vence en la Frat.∙. de la Log.∙. ; y que el destino se modela con la libertad interior.


Falacias existenciales como el catastrofismo o el falso dilema son desmontadas con la regla de 24 pulgadas, que enseña a dividir el tiempo en trabajo productivo, descanso reparador y recreación en aras del perfeccionamiento. 


Actitudes como el fatalismo o la pasividad se corrigen con la escuela del trabajo constante: el Apr.∙. no se detiene en el lamento, sino que pule su piedra cada día. La evasión, el derroche y la simulación no tienen cabida ante esta terapia de realidad que es el trabajo y el afilamiento de los instrumentos que habrá de usar próximamente.


Emociones como el miedo y la desesperanza se equilibran con el símbolo del mandil blanco, que recuerda la pureza y la dignidad de la acción justa. La babeta levantada es insustituible.


2. Preocupaciones materiales. Las angustias por el dinero, la seguridad física, el patrimonio o la pobreza son reales, pero el Aprendiz comprende que lo material es solo un plano de la existencia. Con el compás, aprende a limitar los deseos desmedidos y a distinguir entre necesidad y exceso.

Falacias materiales como la comparación absoluta (“otros tienen más, yo valgo menos”) se rompen con la enseñanza de la escala de valores masónica, donde lo espiritual pesa más que lo material. Actitudes como la obsesión por el control o la avaricia son corregidas con la virtud de la templanza, transmitida en las lecturas y, sobre todo, en el burilado y estricta aplicación de lo aprendido en el Progr.∙. de Trab.∙. de nuestro Gr.∙.

Emociones como la envidia o la inseguridad se superan con la fraternidad: ningún Q.∙. H.∙. está solo en la lucha por el sustento, ni tampoco tiene que aparentar, derrochar o gastar más para despegarse del valor de la humildad que nos es común a todos. Análogamente, es innecesario decretar abundancia gastando desmesuradamente, cuando lo que se requiere es racionalidad en el ejercicio del gasto. La regla de 24” vuelve a ser herramienta, compañera y directriz para la distribución de nuestros recursos.


3. Preocupaciones relacionales. El mundo Prof.∙. hiere con conflictos familiares, rupturas, desconfianza y miedo al abandono. El Apr.∙. se ejercita en la escuela de la palabra ritual: hablar con verdad, guardar silencio cuando es necesario y respetar al otro como hermano.

Falacias relacionales como el falso consenso (“todos piensan mal de mí”) se desarman con la escuadra, que enseña rectitud en el juicio. 

Actitudes como la dependencia de la aprobación o el victimismo se corrigen con el trabajo interior de la P.∙. B.∙.: aprender a sostenerse en sí mismo antes de pedir sostén en los demás. Somos débiles en la medida en la cual confundimos la dignidad con orgullo absurdo o cuando buscamos generar vínculos de validación o codependencia en temas que tienen resolución por medios propios.

Emociones como la vergüenza, la ira contenida o la tristeza encuentran alivio en el Templ.∙. Mas.∙., espacio de serenidad, enfoque, concentración y meditación donde el Apr.∙. aprende a reintegrar sus afectos bajo la armonía.


4. Preocupaciones psicológicas y emocionales. Cuando la mente se obsesiona con la autoimagen, los errores pasados, la comparación o el miedo al fracaso, el Apr.∙. recurre al mallete. Golpe tras golpe, aprende a dar forma a su carácter. Se le enseña que el error es parte de la construcción, no su ruina.

Falacias psicológicas como la etiqueta “soy un inútil” se enfrentan con la Pal.∙. Sagr.∙. del Gr.∙., que recuerda que cada hombre puede transformarse en mejor de lo que es, porque en cada uno de nosotros reside la Fuerza.

Actitudes como la procrastinación o el sobreanálisis son reducidas con la enseñanza de la acción perseverante: un Apr.∙. que no trabaja en su P.∙. B.∙. no progresa; pero uno que se somete de sobra al diseño, termina por no ser desbastado.

Emociones como la culpa, la frustración y la inseguridad son transmutadas en fuerza a través de la luz interior, la chispa divina que la Inic.∙. le recuerda que posee y que, al mirarnos al espejo, podemos recordar en cualquier lugar del orbe y en cualquier momento de nuestra existencia, por compleja o atribulada que ésta sea. 


5. Preocupaciones socioculturales.  Las exigencias externas —rendimiento laboral, estatus social, éxito académico— son parte del mundo Prof.∙. El Apr.∙. aprende a mirarlas con el ojo simbólico de la conciencia: comprender que lo que importa no es la mirada externa, sino el perfeccionamiento interno.

Falacias socioculturales como el falso mérito “solo valgo si logro esto” son desarmadas con la virtud de la igualdad: todos los hombres son iguales en nuestra Log.∙., independientemente de su cargo en el mundo.

Actitudes como el conformismo o la rigidez mental se corrigen con la enseñanza de la apertura, pues el Apr.∙. escucha y aprende en silencio.

Emociones como la envidia, el resentimiento o el orgullo herido son pulidas con la hermandad, recordando que el trabajo no es individualista, sino colectivo.


6. Preocupaciones de futuro y futurológicas. La incertidumbre sobre la tecnología, el clima, la política o la violencia global puede generar angustia. El Aprendiz aprende que el futuro no está escrito, sino que se construye con la labor diaria. El nivel le enseña a mantener el equilibrio entre lo que depende de él y lo que escapa a su control.

Falacias futuristas como el falso pronóstico (“ya sé cómo acabará”) se desarman con la paciencia Mas.∙., virtud de quien siembra hoy sabiendo que la cosecha no le pertenece del todo.


Actitudes como la obsesión con el futuro o el individualismo extremo se corrigen con la enseñanza de la solidaridad: la Mas.∙. construye templos colectivos, no castillos solitarios.


Emociones como la ansiedad, la sospecha y la desconfianza se disuelven en el Trab.∙. en Log.∙., donde la unidad y la serenidad prevalecen sobre el miedo.


El Mas.∙. del Pr.∙. Gr.∙. no niega las preocupaciones, pero tampoco se deja arrastrar por ellas. Cada falacia, actitud y emoción equivocada es una reminiscencia de la P.∙. B.∙. que debe ser desbastada. El mallete de la voluntad y el cincel de la inteligencia son sus herramientas; la escuadra, el compás, la regla y el nivel son sus guías; el mandil blanco es su protección y recordatorio de pureza. La babeta levantada es clave para protegerse de los embates emocionales, casi siempre intempestivos, que arruinan la concentración y el enfoque.


El Apr.∙. Mas.∙. sabe que preocuparse es vivir en la penumbra del futuro, pero trabajar su P.∙. B.∙. es traer luz al presente. Su tarea no es eliminar las preocupaciones, sino convertirlas en materia de construcción espiritual. Solo así, paso a paso, Gr.∙. tras Gr.∙., podrá levantar en su interior el Temp.∙. que ningún tiempo ni circunstancia podrá derribar.


La Mon.∙. del Pr.∙. Gr.∙. es elocuente: señala dos grandes sujeciones del ser humano cuando es Prof.∙.: la esclavitud y las preocupaciones. La primera, se refiere al truncamiento del ejercicio pleno de las libertades, por sometimiento propio o ajeno.

La segunda, más compleja de dirimirse, está en el sentido de ser un gran obstáculo par el estudio de la verdad: las preocupaciones de toda índole, que distorsionan la percepción de la realidad y que, con su presencia perturbadora nos hacen fracasar mucho más de lo que nos damos cuenta. 


En contraste, la búsqueda de la verdad nos coloca en una posición epistemológica de estudio riguroso, examinando y dudando cómo se adquiere el conocimiento, cómo nos relacionamos con la realidad y cómo se construye lo que llamamos verdad. Nos involucra en la investigación activa y sistemática de la realidad, de la naturaleza, la sociedad, nosotros mismos y de las leyes que rigen.


Entre los Mmas.∙. Eespec.∙., la búsqueda de la verdad se concibe como un viaje Simb.∙., que se emprende, desde la Inic.∙.  hacia la iluminación espiritual, en aras de construir y construirnos, buscando la verdad de manera libre y desapasionada, de acuerdo con la misma Mon.∙. del Pr.∙. Gr.∙.


Nuestra serenidad para interactuar con la realidad resulta clave. Es indispensable asumir una actitud receptiva, abierta, franca y esclarecedora, para que podamos contar desde nuestro interior y desde las alturas con la guía, dirección y la infusión de coraje para conocer y afrontar la realidad, para tomar las decisiones vitales que necesitamos y emprender el camino en búsqueda de nuestra propia identidad trascendente, habiéndose trazado ese camino dirigido por el G.∙. A.∙. D.∙. U.∙. para nuestras existencias, en el ejercicio de nuestro albedrío y de nuestras libertades.


Esperando podamos partir esta noche con esclarecimiento respecto a nuestras preocupaciones más íntimas, con más visibilidad de nuestra racionalidad y lecturas de realidad que realizamos, con una mejor comprensión del plan y estrategias que corresponden a nuestras existencias y un método claro para lograr nuestras grandes finalidades de nuestra existencia, os agradezco la atención brindada al presente. 


 

FRAT.∙.

“Labor Omnia Vincit”

Or.∙.  de Morelia, a 20 de agosto de 2025,  E.∙. V.∙.

 

 

 

M.∙.  Mas.∙.  MDP.∙.
¡Es Cuanto!