sábado, 13 de febrero de 2010

El Amor en el Grado de Aprendiz

“Lo que hacemos por amor se cumple más allá del bien y del mal”
Friedrich Nietzsche

QQ:.HH:., ¿qué es amar? Definirlo implica conocer diversas ciencias, ética, filosofía y tener mucha experiencia en la vida. Los griegos la definieron con muchas palabras como ágape, filia, xenia, storge, eros, etc. En múltiples disciplinas humanas aparecen esfuerzos por definirla (v.g., ver Figura 1). En castellano existen el cariño, afecto, comprensión, intimidad, desear, querer, etc. Las definiciones coinciden a que es un sentimiento entre personas, que implica una elección, una decisión. Yo pienso que el ser humano es capaz de amar en la medida en que construye su cuerpo espiritual, desarrolla su alma y con la sabiduría que brinda la experiencia y la congruencia personal, es capaz de amar más, mejor y de reconocer este sentimiento y aprende a convivir en sociedad eligiendo las manifestaciones que le brinden más de este motor de la evolución humana.

La mónita del grado aparece repleta de referencias al amor, como virtud transversal. Hace algunos trazados, analizaba la mónita respecto a la trayectoria evolutiva que debe seguir el aprendiz de masón en este grado, la cual cuando la volví a revisar desde el paradigma de este grado, aparece la palabra amor por todas partes, como un paradigma a sembrarse en el ser humano que ha sido iniciado como masón, como paradigma. Ingresar a la generación y no creación, que ambos pueden ser bien parte de un acto de amor, pero el ser humano tiene la capacidad de generar, más propiamente desde la perspectiva de la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Virilidad (VIRTUD, como el => AMOR ) como causa de la generación. Los trabajos tienen por objeto sembrar la duda filosófica (FILOS = >FILIA, AMOR ) en el espíritu (CONCIENCIA => nos permite darnos cuenta del amor) del iniciado, haciéndole tocar con el dedo (HUMILDAD) la esclavitud (INCONGRUENCIA, HUMILLACIÓN, FALTA DE AMOR) en que ha vivido, despertando en su corazón (SEDE DEL AMOR) el sentimiento de su propia DIGNIDAD (AMOR PROPIO), e impulsándolo al estudio de la verdad (VERDAD GNOSTICA) , libre de preocupaciones (PAZ, resultado del estado vibratorio en un sentimiento tal como el amor).

Por supuesto que depende de qué entendamos por amor, pero el templo está repleto de alegorías al respecto, que podemos contemplar en ese pasivo equilibrio distante entre ambas columnas, que no se quitan la vista de encima, sin aproximarse ni alejarse jamás; en ese recurrente escarceo entre la viril escuadra y el compás femenino, que hasta que hemos terminado de trabajar, los alejamos. Ni qué decir del Libro de la Ley que empleamos en nuestra Log:., que está repleto de historias de amor, de sacrificios, orgías, harems, devoción, virtud, sufrimiento y fecundidad.

El cosmos es una gran familia de cuerpos cósmicos emanados de un acto de amor, de una irrupción de energía que sojuzga el espacio estirándolo hacia el infinito. También lo es reencontrarnos cada ocho días, a la misma hora, en el mismo lugar oculto, a cubierto de toda indiscreción, para realizar los trabajos que nos iluminan.

Los tres escalones, Sabiduría, Belleza y Candor, en muchas logias aparecen como Sabiduría, Belleza y Amor. Fe, Esperanza y Caridad, aparece constantemente como fe, esperanza y amor. Los pares de opuestos, el piso de la logia, dan fe de lo mismo. Amar es convertir una tenida en un acercamiento entre seres distantes para conseguir multiplicar el amor que nos hace fuertes y unidos en fraternidad.


Usar la palabra es un acto de amor, en donde se debe hablar con candor, franqueza, paciencia, moderación, asertividad, con atrevimiento a despertar la conciencia propia y colectiva. La cadena de unión nos menciona reiteradamente que debemos de estar sólidamente reunidos en el mundo profano, para ser fuertes ante la adversidad, cuidando que ninguno de estos eslabones se desprenda, porque con ello, los masones que se aman los unos a los otros, pierden uno de los suyos. En esos aspectos, debemos entender bien que hay que aplicar esa manera de amar que nos mostró la Madre Teresa de Calcuta, acompañando hasta la muerte.


El amor se construye, como toda virtud, - de vir, de hombres-, una cualidad del más evolucionado de los animales conocidos en la creación. Entonces, como las demás virtudes, debe tener magnitudes, en las cuales debemos de ir evolucionando y recorriendo todos los estadios para convertirnos en seres capaces de amar y de ser amados. Con ello, también podremos reconocer la ausencia de tal virtud, sentimiento y finalidad

En logia, todo trazado, toda presencia, toda llamada, debe ser comprendido como un acto de amor. Somos seres de amor, aunque nuestras obras y actos sean en ocasiones inconscientes o poco reflexionadas. Por ello hay que poner especial empeño en manifestar que la transversal virtud motivo de este trazado aparezca preponderantemente en nuestras palabras, actos y obras.

Asimismo, hay que ser comprensivos, tolerantes y respetuosos ante antas pulsiones, virtudes, defectos, errores que cometemos reiteradamente en aras del amor, al igual que nuestros semejantes. Los caminos son múltiples, rebuscados, con innumerables retrocesos, pero sin duda, nos acercan a nuestra misión de amar más y poder trabajar de manera más entregada en la trascendencia del género humano y en lograr nuestra felicidad.

Definitivamente, una vida llena de amor, vibrante y boyante en plenitud de este sentimiento nos permite entregarnos a la gran Obra. La felicidad para mí, es el estado en que permanezco durante el tiempo que transcurre mientras realizo un acto de amor.

El amor es el lubricante que el GADU:. añadió a la materia para animarla, con ello brindándole vida, interacción, posibilidades y albedrío en abundancia. El amor es transversal, une las diferentes dimensiones del ser humano, siendo superior a sus obras, que muchas ocasiones se pierden en la memoria, pero la construcción de nuestro ser, el enriquecimiento de nuestra alma, difícilmente se pierde.

Es lo que se toca en uno mismo, la capacidad de amarnos y entregarnos a salvaguardarnos a nosotros mismos cuando nos encontramos en situaciones adversas, para lograr superar las oposiciones más atroces.

Cuando se ama, no necesariamente el objeto del amor es lo más placentero, sino lo que se elige amar, y lo que se ama, indefectiblemente nos hará evolucionar si somos capaces de encausarnos.

Queridos hermanos todos, los invito a encontrar el amor en sus vidas y establecer las fuentes del mismo para que estemos juntos y en armonía. Amemos como lo consideremos mejor, con más fuerza, disciplina, con más decisión, aquí y ahora, de tal manera que una de las primordiales maneras de mostrarle al mundo exterior los frutos de nuestros trabajos masónicos, sea que nuestra capacidad de amar nos distinga como tales. Procuremos que todas nuestras acciones en nuestra vida sean paradigma del amor para la humanidad.

domingo, 31 de enero de 2010

Masonería y Noética: El Símbolo Perdido

La proximidad entre masonería y noética es bastante, sin embargo no son la misma cuestión, aunque por momentos Dan Brown parecía hablar de lo mismo. En la lectura de “El Símbolo Perdido”, popular referente respecto a la Mas:., me encontré con que se menciona reiteradamente la palabra “noética”, de la cuál manifiesto mi desconocimiento, ya que solo tenía una vaga concepción de la misma. Debido a que durante la lectura del citado thriller, consideré que no me permitió contextualizar satisfactoriamente el citado concepto, me propuse realizar una pequeña investigación al respecto, de la cual presento sus resultados en el presente Traz:.

Comencé por darme cuenta de la gran cantidad de referencias en Internet que ya mencionan la relación de la noética y la masonería. Asimismo, constaté que las relacionan de manera superficial, en el sentido de ser una suprarreligión, de poseer secretos inefables e inalcanzables para el resto de la humanidad. Más aun, hay un sitio que se autodenomina “Instituto de Ciencias Noéticas” , en donde me di cuenta de que la famosa película ¿What the bleep do you know? - ¿Y tu qué sabes?- fue producida por el IONS. Ello me desangeló un poco, pero al final del trabajo de recopilación documental, me di cuenta de que la película no es sino un cúmulo de sucesos marginales que no han terminado de ser explicados rigurosamente por la ciencia, pero tampoco son suficientemente claros, repetibles y perdurables en el tiempo como para poder considerarse enigmas de la ciencia.

Existen diversas definiciones de noética, principalmente relacionadas con denominar así, a todo lo que tiene que ver con el pensamiento. Principalmente aquel que es objetivo e ininteligible.

Hay quien se aventura a denominarla ciencia, para quienes noética es la disciplina científica que investiga la naturaleza y potenciales de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. La ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico.

De acuerdo con Gardner, la noética está presente en los procesos neuropsicológicos, y define a la conciencia autonoética, la cual se relaciona con la memoria episódica. Se refiere a la conciencia del pasado concebida como el auto-recuerdo en el proceso de reactivación de los acontecimientos vividos. Es la conciencia relacionada con el proceso de "recordar", activo y personal (remembering o self recollection). Por otra parte, también menciona que la conciencia noética se relaciona con la memoria semántica. Se refiere a la conciencia del pasado relacionada con la vivencia o sentimiento familiaridad o de "conocer" (knowing) .

Hay que mantener en todo momento claro el hecho de que noética proviene de “nous”, intraducible, pero que significa simultáneamente inteligencia, conocimiento y espíritu. Implica un conocimiento explícito e inmediato, interior, inherente al espíritu, que sabemos que es una cualidad inmanente propia, el halo de soplo divino que radica en nuestro ser.

Víctor Frankl, padre de la logoterapia, autor del excelente libro “El Hombre en Búsqueda de Sentido”, que en mi adolescencia fue uno de los faros que me iluminó el camino a seguir, menciona que el hombre tiene una dimensión noética, que implica dos capacidades, la de autodistanciamiento, que nos permite la autocrítica, al posibilitar vernos como una tercera persona y la de autotrascendencia, que nos lleva a orientarnos hacia el sentido de nuestras vidas.

Visto así, mientras mayor sea el espesor noético de una persona, más profunda es su capacidad conceptual, más rica y variada su emocionalidad, más fina su sensibilidad, más amplio su mundo y mayor el dominio de sus circunstancias.


Hay quienes hablan de que la humanidad vive actualmente una revolución noética, en la cual los paradigmas serán el talento, la creatividad, la imaginación, la intuición y la capacidad de transmitir ese conocimiento mediante una nueva educación.


Hay quien habla de que la Moral es una estructura noética, un paradigma, un conjunto de constructos o categorías que la educación se encarga de transmitir de generación en generación. Visto así, la masonería estudia las estructuras noéticas, en sentido estricto.


Sin embargo, la acepción que recoge Brown está relacionada con los efectos que tiene la mente en nuestro entorno. Las denominadas ciencias noéticas parecen estar profundamente ligadas con lo paranormal, con las cuestiones que no tienen aún una explicación satisfactoria. Por tanto, es un campo minado discernir adecuadamente. El conocimiento carece de cuestiones que mencionaba alguna vez Augusto Comte, un método propio, un área específica y leyes enunciadas. Definitivamente hay que tener cuidado con abrazar al conocimiento no probado como propio y cierto y más aun, tener pies de plomo con las organizaciones que auspician o se benefician de la popularización de las denominadas ciencias noéticas.

Sin embargo, hay que recoger lo valioso de esta lección, en el sentido de buscar el desarrollo de nuestra conciencia y robustecernos noéticamente, desarrollando nuestra capacidad de abstracción e intuición, de tal forma que nuestra amplitud de facultades noéticas sea lo mayor posible.

Por otra parte, en la empresa que se impone el lector del Símbolo Perdido, debería de haber cuestiones intrapersonales que nos permitan dotar a este libro de un significado especial, tales como:

¿En qué parte de la logia hay un símbolo perdido, algo que no conozcamos y que debamos trabajar? En qué columna se encuentra?
¿En qué aspectos de nuestras vidas existen objetos olvidados, personas ignoradas, un anciano, un niño, un compañero de trabajo, asuntos postergados, que poseen un significante o vehículo, una forma física, tan importante como el significado, que espera por nosotros para reinterpretado vivencialmente y que nos brinde lecciones de vida que permitan que al menos, el destino de nuestras propias vidas, se modifique favorablemente?


Asimismo, vale la pena saber si en verdad existe un secreto en la masonería que puede llevar a transformar nuestras vidas, e involucrarnos comprometidamente en la búsqueda, que emprenderemos como el sibarita investigador de la novela, con minuciosidad y disposición a encontrarnos con lo desconocido. Deberemos poner especial énfasis en buscar descubrir lo que puede transformar nuestras vidas, ya que en ello, considero, estriba en buena medida el secreto masónico, y conocerlo es en buena medida, un motor de la avidez con la cual recorreremos nuestra carrera masónica.

Por otra parte, al discernir adecuadamente, nos daremos cuenta de que la relatividad de lo seudomasónico vuelve en muchas ocasiones ambigua a la moral masónica y los principios articulados una y otra vez. Hay que tener especial cuidado con la metafísica y el new age, ya que nos acercamos a la Masonería porque pretendemos conocernos, conocer nuestro entorno, y por ello osamos emprender la búsqueda de un sistema de símbolos develado por alegorías que nos acerque a conocernos.

Sin duda, la invitación a estudiar las ciencias noéticas, a contemplar una realidad paralela a la oficial, es interesante, y al menos, nos entretiene. Es un comienzo en el camino hacia un saber noético, alma-inteligencia y espíritu juntos en la búsqueda de nosotros mismos, que deberá de dejarnos múltiples lecciones, experiencias y satisfacciones.

El Símbolo Perdido es en suma, un libro que invita a saber más, ya que aparte de los múltiples breviarios culturales que aparecen en el mismo, en el libro el suspenso flota alrededor de la revelación de una ciencia verdadera que responderá a las preguntas del triangular masónico.

Está en nuestras manos elegir un camino de ilusión, divertirnos con las teorías de conspiración, que adquiere mayor sentido ante la cantidad abrumadora de alabanzas y potencialidades supremas que conocemos los humanos y que nos manipulan cotidianamente. Todas estas manifestaciones son también un humanismo apologista, de ello se abusa constantemente en la masonería, por ello desconfiemos como logia, como masonería universal y como individuos, de los autoelogios que emitimos hacia el género humano, para ello, deberemos estar tan ciertos de ser noéticos en el sentido frankliano como alejados de ser ligeros en el rigor de nuestro pensamiento.

Or:. de Morelia, Michoacán, a 30 de enero de 2010, E:.V:.

Qué es ser Masón

Hace unos días, vi un programa en televisión en donde escuché a unos personajes expresar qué es un masón. Las respuestas que ellos brindaron no recabaron en absoluto la concepción que esperaría brindaran de un masón.
Mas aun, creo que aunque se aproximan, se alejan de los principios.

Hubo quien dijo que ser masón es esforzarse por ser mejor. Todos lo hacemos, es una verdad de Perogrullo. Hasta los animales aprenden del error. No es de esperarse que un masón conteste esto. Por ello, al ser materia de reflexión en esta cámara, y al ser un concepto que cada uno de nosotros debemos de tener muy desarrollado, es que inicio el ejercicio de definir al masón y realizo la invitación a que cada uno de nosotros haga lo propio.

Una definición muy elemental dice que el masón es parte de una secta-suprarreligión-institución denominada masonería, de ahí viene su nombre.

A decir verdad, confieso que me causan alergia las definiciones llenas de consignas y de palabras ambiguas, las cuales abundan en la literatura masónica. Frases tales como: ser masón es ser constructor, es ser albañil, es ser masón es ser dueño de tu propia vida, es haber contemplado la luz, etc.

Otra familia de definiciones está relacionada con la filiación o membresía. Por ende, ser masón es pertenecer a una logia, es haber sido iniciado en la masonería. Y de ahí en adelante, masón es aquel al que todos sus hermanos lo reconocen como tal. ¡Qué pena tener que buscar el reconocimiento ajeno, así sea de hermanos! La historia universal está llena de masones célebres que no fueron apoyados ni reconocidos por sus propios hermanos, en su momento.

Asimismo, me manifiesto en desacuerdo con esas definiciones que no resuelven el camino individual, sino simplemente catalogan por proximidad. Un masón debe ser aquel que se conoce a sí mismo y se reconoce en los demás, consustancial al principio creador, partícipe y artífice en el microcosmos de la gran obra.

Hay otras definiciones, en las que se es masón por meritocracia, es decir, el que sigue los principios de la masonería, es masón. Ello es relativamente paradójico, porque la masonería en sus innumerables preceptos y doctrinas, usos y costumbres, ritos y demás, manifiesta contradicciones rotundas. Al intentar ser exégeta de la moral, no manifiesta una línea clara, con lo cual en muchas ocasiones, los hermanos, presas de inasertividad, son manipulados por otros más ilustrados o maliciosos, en cuestiones tan polémicas como el obedecer a los superiores en la masonería, apoyar al hermano en desgracias, reconocer a hermanos de otros ritos, etc.


En ese sentido moral, hay quien enuncia que ser masón es tener buenas costumbres, buenos hábitos, obedecer la Ley. E incluyen muchas cosas buenas que hace un masón, propias de alguien que respeta y sigue irracionalmente los innumerables lineamientos que establece la masonería, quien repite las consignas, quien piensa que ser masón es ser nacionalista. Quien no respalda a sus hermanos, en aras de su albedrío, quien los respalda a cambio de beneficio y utilitarismo transaccional en extremo.

Para mí, un masón es un ser humano libre de sus propios y muy particulares vicios, que ha desarrollado las facultades más elevadas de la especie, que se ha superado, que conoce su misión en la vida y lucha por trascender mediante el trabajo cotidiano y el servicio desinteresado, que cuida su salud y al resto de la naturaleza, que se interesa en su propio camino, pero acude y apoya solidariamente en la desgracia o necesidad.

Ante esto, os pregunto: ¿Os consideráis masones? ¿Y qué habéis hecho para alcanzar esa consideración? En caso de aun no considerarse masones, sino aprendices de masón, ¿qué les falta alcanzar para considerarse masones? Y ¿qué proyectan hacer en este año para lograr serlo?
Anexo un poema que me impresionó hace ya cinco años que tuve contacto con él por primera vez.

Por Favor, Su CV.
Hugo Gutiérrez Vega

La riqueza me agobia esta mañana
y para conjurarla
hago el recuento de las cosas que tengo
y de lo mucho que he perdido en el tiempo:
tengo la vista, el tacto y el oído,
el olfato y el gusto, una mujer
-ella también me tiene-
que lleva sin alardes
los ritmos de la vida;
unos seres que crecen a mi lado;
un techo, un pan, un poco de dinero,
libros, el teatro, el cine;
seres vivos que amo y que me aman;
mis muertos, la memoria
y el presente
(nada sé del futuro, pero no me interesa);
voy haciendo los días
y ellos me van haciendo
y deshaciendo;
finjo resignación
y me contento con las luces del alba
(me gusta más la noche);
trabajo y cumplo,
a veces a mi modo
y, cuando no es posible,
me conformo;
intenté el heroísmo
y la aventura se me volvió sainete;
he aprendido tres o cuatro cosas
y he olvidado trescientas;
me detengo en la calle
y veo personas,
salgo al campo
y me encuentro con la vida;
me gustan las ciudades
y las odio,
me gusta el campo,
pero no lo entiendo;
mis raíces son débiles;
no le tengo pavor a lo imprevisto,
pero me gustaría que no pasara;
mi sentido común
es estrambótico;
sin proyectos me enfrento a la mañana;
me enferman los enfermos de importancia,
me asustan los que esgrimen sus certezas;
me gustan los que dudan,
los pasos vacilantes me enternecen
y me dan miedo los que pisan firme ( El IF de Kipling me provoca vómito)
no pertenezco a nada
y, sin embargo, me hermano
sin poner muchos reparos;
cultivo mis lealtades
e intento preservar estos amores;
mi vida es un recuento de expulsiones
(esto lo digo mientras me acompañan
maracas y requintos,
dos serruchos, un peine con papel
y voz gangosa);
ya no tomo café,
fumo tabaco,
hablo menos que antes,
me desvelo y escribo confesiones;
la primera persona me preocupa,
pero sé que no es mía:
todos somos lo mismo,
todo es uno,
uno es todo,
cada hombre es, al fin,
todo este mundo
y el mundo es un lugar desconocido...



Or:. de Morelia, Michoacán, a 23 de enero de 2010, E:.V:.

Memorias de un aprendiz.

Tengo treinta y un años, ya les he dicho eso.
- No, hermano, ¿Qué edad tenéis?
Tres años y más. Aunque comprender los tres años, me ha tomado diez, por ahora.
¿Qué cuánto llevo aquí dentro? Dicen que voy a cumplir diez años.
En esencia, sólo deseo ser un buen aprendiz de masón, no de masonería, sino de masón.
Voltear hacia el pasado nos convierte en estatuas de sal. Ser el salario de quienes nos alcanzan. Voltear hacia el pasado es desperdiciar el presente y menospreciar el futuro. En un inicio de ciclo, quizás sea impensable esto, siempre se hacen exhortos, cúmulos de hermosos deseos y poéticas evocaciones para el resto del año, que lamentablemente se olvidan con el paso de 11 meses, para renovarse al siguiente.
Por ello, considero que tal vez, sea éste el momento de dejar de correr, mirar hacia atrás y comenzar a caminar, sin la preocupación por llegar pronto. Al contrario, ahora creo que el tiempo es mi amigo y mi aliado, ya que le ha incorporado ritmo a mi sendero.
Los tres años para mi, son más que simbólicos. Fue la misma edad a la cual aprendí a leer y a escribir, a hacer las operaciones básicas. Fue también, la edad de la cual tengo mis primeros recuerdos. Por ello, tal vez, siempre he tenido tres años. Y más en la masonería.
Dice un viejo proverbio argentino que aprendiendo de lo ajeno, se construye lo propio. Incontables horas le he dedicado a la Or:. He leído muchos libros y entendido apenas pocos párrafos. He asistido a muchas tenidas, pero conservo pocas luces. Muchos me reconocen como tal, pero pocos me conocen tal como soy. Ciertamente, mis vastos defectos y enemigos han aflorado durante el sendero. Cómo conocerlos sin transitar por este camino. La masonería se ha convertido en una compañera de mi vida, en parte de mí, e imperceptiblemente le he cobrado mucho cariño a esta actividad.
Un estudio que cité hace algunos ayeres, dice que nadie ha hecho algo que valga la pena sin haberle dedicado al menos, 10 años a tal obra. Hemos tenido muchas otras opciones, pero estoy aproximándome a esa edad. Tal vez sea momento de aportar, no de extraer y nutrirme de lo que me convenga, como muchos masones light hacen. He encontrado amigos aquí dentro, algunos amigos de fuera, han entrado.
Sin más, les platico una reseña de mi carrera – carrera contra qué, o contra quién- masónica, con ánimos de compartir lo que he visto y vivido con una óptica de aprendiz de masón.
En el 2000 se me hizo iniciar. JRM hubiera sido mi madre Logia, la cual dejé de considerar por irme a una donde a otro Q:.H:. si lo aceptaran: C62. Asumí a la amistad como el sendero individual. Nos entrevistaron en conjunto, junto a un ajedrez gigante.
Creo que me hizo daño darme cuenta que, en contraste con lo que leí en “Los Grandes Iniciados” u otras obras de consulta rigurosa, los masones no duraban toda su vida en obtener grados, sino que personajes asaz oportunistas conseguían escalar rápidamente.
2001. Me concentré en el Trab:. Como Apr:. WH me apoyó, logré conseguir el aumento de salario tras un examen incierto. Me dijeron que ya no tenía tres años… y comencé a creerlo.
2002. Fui exaltado al grado de Maestro, en una ceremonia emotiva. Me sirvió para entender que se puede ser maestro y ser aprendiz al mismo tiempo. Sin embargo, ahí comenzó la angustia. Una vez más, mi edad se modificó. Maestro, de quién? Para quién? Nadie me reconoció como me lo hubiera imaginado. Mientras tanto, parecía olvidárseme que seguía teniendo 3 años.
2003, entré a los grados filosóficos, recomendado por FL, a quien no volví a ver en esos escenarios, en mucho tiempo. Hermosas ceremonias, en las cuales aprendí poco, muy poco. Los años, con los grados se siguieron incrementando. La antigüedad un poco, la madurez quien sabe.
2004, fui elegido como Secr:. Fui propuesto como Pres:. de la Gr:. Com:. de Grupos AJEF. Fui, asimismo, Pr:. Vig:. de la R:. L :. S:. C62 . Demasiados honores para tan pocas luces. La pregunta se hacía cada vez más fuerte: Esto para qué sirve? Una voz me dijo: te falta ser asertivo, no lo comprendí sino mucho después, aunque tal vez no lo he terminado de asimilar.
Ahí, inmerso en ese mar de símbolos complejos, embadurnados y cuasialeatoriamente colocados, contemplé que no todos buscaban la iniciación.
2005, entré al Sob:. Cap:. Ros:. V86. Aprendí varias cosas. Conocí a AA, quien con su mirada penetrante, maliciosa y cansada, me impregnó de alegría en aquel instante, al verlo opulento, sin duda, en buena medida, por lo que abrevó de la Orden.
Fue un grado hermoso, que me hizo retomar el gusto por la esencia de la masonería, por esa que dicen se esconde tras el secreto masónico.
En verdad parecía desear ingresar a este Cap:. Lamentablemente, la urgencia por recibir grados me alejó de trabajarlo cual debe de ser. Hasta la fecha, la falta de congruencia de los demás, me ha servido de parapeto para comprometerme a trabajar ese grado.
La edad masónica ya rebasaba por mucho mi edad profana, sin embargo
2006. Fui V:.M:. de la R:.L:. S:. C62. En particular, recuerdo mucho el acto del bicentenario de Juárez, que una vez terminado, celebramos nuestro aniversario en un muy concurrido evento. Fue bueno organizar algo, la “Raza de Bronce” me cimbró por completo.
Ahora, qué pensará Juárez ante tan engolados homenajes, vistos desde el Et:. Or:. y que incluso celebramos el día nacional de la Masonería en la misma fecha en que él se inició. Adular al hermano es antimasónico, y se realiza con cotidianeidad.
Me concedieron el honor de convertirme en Cab:. Kad:., con una edad que difícilmente mi cuerpo físico alcanzará en este plano existencial.
2007. Estuve como Gr:. Sec:. Me empecé a dar cuenta de la gran cantidad de trabajos que hacemos los masones en los cuales no hay palabras ni pensamientos propios, ni una opinión vertida. Muchas ceremonias no las comprendí. Las sombras de la venganza aparecían constantemente en C62, no había cómo sustraerse de ello. En un afán de conservación de un grupo que podría derrumbarse, refundamos este taller.
2008 Fui investido como Gr:. Sec:. Tit:., por unanimidad de una Gran Asamblea. Después entendí que no vale mucho tal aclamación. Me volvieron a elegir Sap:. M:. de la S:.L:.C:. de Perf:. “R95. Que curioso, veo a la distancia. Tal vez nunca comprendí lo que era ser iniciado, pero ya estaba figurando como el encargado de resguardar la historia reciente de la masoneria de la entidad.
En el 4 -14, estuve en paz con R95, lo suficiente como para decir que le devolví lo que me brindó. Por ello, anuncio mi retiro con un año de anticipación.
2009. Me cambié de taller en el grado 30. Regresé a escribir trazados. Logré escribir 16 para MO, lo cual me dio mucha alegría, a pesar de todos los traspiés del año.
Mi vida cambió mucho en estas épocas, lo cual ayudó a darme cuenta de lo apegado que me encontraba a la masonería, y que, en cierta forma, convertí a la Or:. en una especie de “pluma de Dumbo”, que me permitía aterrizar mi pensamiento y conducta. Lograr ser consciente de ello fue materia de muchas cavilaciones.
Trabajé en otro Or:. sin más pretensiones que ser guardatemplo. Llevé algunos trabajos, sin pena ni gloria, en realidad. Faltó más fuerza y firmeza al recorrer el camino, para lograr terminarlo.
Entendí mucho de la impulsividad con la cual trabajé tanto masónica como profanamente, sin preparar las cuestiones, basándome mucho en una intuición plenamente mermada por el ego. En cierta medida, tal desequilibrio se manifestó finalmente.
Tal vez una de las mejores lecciones que me quedaron de este año, fueron en la última tenida en la cual estuve presente en ese ciclo, en la que interpreté a un fantasma del pasado que persigue a los masones exhortándolos en la cámara de reflexiones respecto a dominar sus vicios e imperfecciones, tal y como lo describe Charles Dickens en su Cuento de Navidad. Finalmente, ese año no tuve cena de solsticio. Tal vez la renovación aun no llega, sigo en los días oscuros, esperando el retorno del sol invicto, que señale que he retomado mi sendero espiritual.
2010. En este año presenté mi solicitud para ser exaltado al 32º.
Mi vida profana cuenta mucho en mi nueva logia del filosofismo. Nadie es profeta en su tierra, dicen, y parece que mi llegada a este nuevo cuerpo, ha sido a tambor batiente, me consideran mucho y me respetan por la trayectoria. Nada más lejos de lo mejor para mí.
Es necesario que lleguen aquellos que nos hagan hacer lo que mejor sabemos, y en esta ocasión, quien ha arribado a mi vida es la motivación impersonal por seguir en la masonería, a pesar de haber bebido de los líquidos amargos y dulces en abundancia. Mi edad, se modificará una vez más. Pero esta vez, no cederé: yo tengo tres años.
Me propuse entregar al menos 20 Ttraz:. en la R:.L:.S:. MO y asistir al menos el 75% de las sesiones. Espero cumplir con eso. Ni hablar, los derechos se ganan. Hay que trabajar para tenerlos.
Tal vez lento, tal vez a destiempo. Siempre dudando de todo, evitando dudar de la duda, aceptándola como propia.
Las lecciones, son muchas, entre las principales, ser más asertivo, saber hasta dónde y por qué hago las cosas. No todo el que se dice tu hermano es tu amigo. Existen Caín y Abel, y podríamos desconocer si cazamos, recolectamos o portamos una quijada de burro.
Temporalmente tal vez dejen de ser verdaderos mis derechos masónicos, pero mis deberes estarán en mi conciencia siempre, para motivarme o reprenderme, y normarán mi conducta. Por ello, pienso que de la masonería solamente me separará el olvido. Sólo cuando nos conozcamos a nosotros mismos, lograremos ser quienes estamos llamados a serlo, al menos conscientemente.
Por ello, sé que de nueva cuenta, quiero aprender a tener tres años, a conocer las primeras letras, a escribirlas y a tomar las herramientas necesarias para desarmar mi bicicleta, fundiendo mi presente en el crisol de la memoria, para que sean frescos de nuevo, y que los rostros que me rodean, sean mis primeros recuerdos. Y sembrar esa semilla que crecerá como en un frasco con algodón, que tal vez, si no se le transplanta a tiempo a tierra fértil, morirá de inanición.
Tal vez no aspiro a ser como el águila que se renueva, sino a ser una semilla que echa raíces, hasta crecer y brindar la sombra que tanto aprecié y me cobijó durante el tiempo que tuve tres años, sin saberlo. Los ojos no pueden ver lo que no está en la mente.
A la vez, asumir que estoy maduro para seguir adelante, libre de preocupaciones.
Es cuanto.

Frat:.

jueves, 31 de diciembre de 2009

domingo, 15 de noviembre de 2009

La Dignidad

Me quiebro, pero no me doblo.
Melchor Ocampo

La palabra dignidad proviene del latín “dignatas-atis” que puede traducirse como excelencia o realce. También se dice que proviene de “dignus”, que se puede entender como valor, realeza, o jerarquía.

La dignidad, entonces, implica que exista una tendencia hacia ser mejor. Cuando hay perfecciones en sí mismo, cuando hay cualidades del ser, lo cual nos hace buenos, existe la dignidad en nosotros.

Cuando por adaptarnos permitimos la pérdida de la dignidad, en franco mercantilismo de la misma, de inasertividad, de una malentendida intolerancia, indulgencia o incluso estulticia, nos habituamos tanto a la explotación y al abuso que nos alienamos, en palabras de Marx, de la realidad en la que viven.

Lograr establecer conciencia de tal manipulación es un trabajo arduo que debe realizar el aprendiz masón, ya que cuando somos inasertivos, nos acostumbramos tanto a las injusticias de los otros que ya no sentimos malestar e inclusive podemos percibir los abusos como normales. El Síndrome de Estocolmo en primera persona.

Por ende, hay que demostrar en el mundo profano, en nuestro entorno familiar, la gran importancia de saberse tratados con dignidad, y tratar a los demás de la misma manera.

Encontrar la dignidad personal es materia del grado de Aprendiz, esa dignidad que ha sido expoliada secularmente, en donde innumerables arbitrariedades se han dado en este tenor, pero que nosotros debemos de desbastar adecuadamente.

Una propuesta para entender de dicha manera la mónita del grado entonces puede desglosarse así:

Generación y no Creación. Virilidad (VIRTUD) como causa de la generación (A ESTUDIARSE DESPUÈS)
Los trabajos tienen por objeto sembrar la duda filosófica en el espíritu (CONCIENCIA) del iniciado, haciéndole tocar con el dedo (HUMILDAD) la esclavitud (INCONGRUENCIA, HUMILLACIÓN) en que ha vivido, despertando en su corazón el sentimiento de su propia DIGNIDAD, e impulsándolo al estudio de la verdad( VERDAD GNOSTICA) , libre de preocupaciones (PAZ).
Recordemos siempre que el empleo o utilización de las virtudes propias o ajenas, estriba el tratamiento digno que se les brinda a los demás seres y cosas. Vista así, la pérdida de la dignidad consiste en la utilización de algo/alguien para un fin determinado por una utilización incongruente de sí mismo, voluntaria o involuntaria. O por imposición de alguna finalidad, ya sea desconocida o conocida, en perverso trueque moral.

Así, hemos llegado a la conclusión de que la dignidad se olvida mediante el ejercicio de la incongruencia.

Entonces, etimológicamente, la pérdida de nuestros activos más fuertes (virtudes), que ocurre cuando dilapidamos nuestras oportunidades de emplearlos adecuadamente (congruencia) nos lleva a perder nuestra excelencia o realce propio (dignidad), ante nosotros mismos (conciencia) y ante los demás.

En línea con lo anterior, hay quien dice que “la dignidad es lo último que se pierde”. En efecto, se requiere perder todo lo demás para quedar sin dignidad alguna: valores, virtudes, congruencia, conciencia, etc.

En la masonería, en el R:.E:.A:. y A:., desde el Gr:. de Apr:. existen los dignatarios (las tres luces) quienes deben de ostentar una dignidad basada en la suma de lo anterior. Flaco favor hace a la Or:., aquél que se sienta entronizado y es incapaz de sustentar la dignidad que per se conlleva tal acto, siendo que sus actos Pprof:. y Mmas:. no avalan tal característica.

Asimismo, en el mundo profano, el poder que confiere el género, la edad, un título universitario, el status económico, político, religioso, no debe confundirse con dignidad indiscriminadamente.

Hay casos incluso dentro de la masonería donde algún anciano se erige como un tirano solazándose en esa confusión que permea los ánimos de los QQ:.H:., quienes presas de inasertividad resuelven darle la razón a la “dignidad” senil –porque así se los enseñaron desde niños- a cambio de pisotear sus juramentos y de permitir atrocidades inaceptables en su casa o familia.

Recordemos que el respeto a la dignidad de las personas es el límite del poder. Es por eso que desde esta premisa, es importante conocer qué es la dignidad humana.

No olvidemos que la dignidad toma tiempo recobrarse . Y respetarnos mutuamente mantiene a cubierto la dignidad de los interlocutores. Esperemos que esa asertividad tan necesaria para el ejercicio adecuado de la dignidad se desarrolle en nosotros con la premura que lo exigen nuestros tiempos y condiciones.

Or:. de___, noviembre de 2009, E:.V:.

Frat:.

Masón de Pants,

Es Cuanto

martes, 3 de noviembre de 2009

La Humildad



La Humildad


Si me das humildad, no me quites la dignidad
Mathama Gandhi

La humildad es una virtud que en aras de ser justa, no se contempla a sí misma, por que hacerlo así dejaría de serla: su falta de perspectiva le brinda grandeza. Es una grata acompañante, fiel y pasajera que al menor indicio desaparece. Tal y como ocurre con la inspiración, una vez dilapidada, pocas veces se le encuentra de nueva cuenta en nuestra existencia. Poseerla es lograr fundirnos con nuestra obra magna, lograr vivir en el aquí y en el ahora nuestra misión trascendente para esta existencia, incluso por encima de nuestro propio orgullo. Es saber reconocer que en el devenir de nuestra vida, tenemos que ceder nuestro protagonismo o interés egóico en aras de concluir nuestra misión, para el progreso del género humano.

La palabra proviene del latin “humilitas”, humillarse, que a su vez se desprende de “humus”, tierra, que evoca nuestro origen planetario. La generosa Gaia, como buena madre, brinda al ser humano todo lo necesario para desarrollarse en amplia perspectiva, a la vez que lo reintegra a su seno, perdiéndolo en el anonimato de un sepulcro.

Es de un carácter firmemente terrestre el tener los pies bien puestos sobre el piso, con la convicción que brindan nuestras acciones y la estatura que nos permite nuestra conciencia tranquila, asumiremos con poseer tal virtud, la rectitud de nuestro caminar por el sendero.

Aunque durante el diario laborar pudiéramos caminar como en ballet, encorvarnos o prosternarnos a conveniencia, con el tiempo y la evolución acumulada nuestra firmeza de voluntad, ponderarnos en nuestra justa dimensión nos vuelve congruentes, de una sola pieza.

Es preciso aclarar que volverse tierra no es arrodillarse. Eso jamás será bien visto por la masonería, ni para ser ordenado caballero y recibir algún honor profano, masónico o religioso. Es denotar una falsa humildad en aras de obtener un beneficio que llenará de poder y orgullo al recipiendario, a cambio de fingir volverse tierra colocando una rodilla en el piso.

En este tenor humillarse lo concibo como volverse tierra cuando es preciso reconocer la necesidad de fundirse con las opiniones de los demás y reconocer que somos parte de la especie humana con sus virtudes y defectos. Visto así, en ese determinado contexto, nuestra opinión es tan valiosa como la de los demás y no es necesario hacerla prevalecer por encima de la de los demás.

Asimismo, es una actitud propia de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo. A la vez, cuando esta virtud se introyecta, nos permite observar la distancia que nos separa del resto de las virtudes y cobrar conciencia de lo necesario que es poseerlas. Nos sitúa en el centro de nuestro ser, en el aquí y ahora y nos permite oponernos frontalmente a la soberbia, que en ocasiones se disfraza de humildad. Es entonces, una virtud transversal, porque afecta a la generosidad, a la dignidad, la valentía, a la justicia, y como la justicia es el puente entre las columnas del saber y la intuición, es necesaria para elevar nuestra conciencia.

En la literatura masónica, a la humildad la conceptualizan como el respeto a la opinión de otro y a la desconfianza de la propia en los casos de duda, la obediencia a la ley que la mayoría establece y el empeño en cumplir los deberes que cada uno tiene en el gran taller de la asociación humana, para que los demás nos consientan el uso de nuestros derechos.

La consideran el esfuerzo más puro e indispensable para inculcar al ciudadano, porque nacemos con el sentimiento de gozar y de elevarnos a la altura en que se hallan los más poderosos, y sedientos de gloria y bienandanza, embriagados en la juventud por el exceso de savia que corre por nuestras venas, sea cual fuere el punto de la escala social en que nos encontramos, al tender la vista alrededor no encontramos ningún puesto vacio, y nos sublevamos contra la asociación y los que nos obstruyen el camino, y si nuestros padres o maestros no nos enseñan a vencernos, a sacar el mejor partido de nuestra condición, sublimándola con la honradez, el estudio y el trabajo, el odio a la superioridad que existe se une al odio a la igualdad que nos nivela y los principios grandiosos de Libertad y Fraternidad son para nosotros palabras huecas, sombras de desconocidos fantasmas. Entonces la justicia es el abuso de la fuerza y la moral un comercio; así extraviada la conciencia es legítimo utilizar cualquier fin para lograr lo propuesto.

Recordemos siempre que los más humildes y temerosos de la ley, por esa condición de congruencia, son los más valientes contra sus enemigos y sufrirían mil privaciones antes de verse vituperados. Los menos humildes son capaces de perder la dignidad por saciar sus ambiciones a-costa de lo que sea.

En cambio, un hombre digno y modesto que sabe dominar sus pasiones y ceder a la voluntad de los otros en lo que no manche su honra ni la de sus hermanos, es aquel que merece llamarse humilde. Pero si se confunde ser humilde con ahogar en nuestro corazón nuestras legítimas aspiraciones y nos supone una obediencia pasiva, postrada, esperando misericordia, es entonces un vicio que destruye la dignidad del hombre.

Mis queridos hermanos, los invito y exhorto a que en nuestro diario accionar, manifestemos nuestro conocimiento y dominio acerca de esta hermosa virtud permitiendo que nuestra humildad se manifieste como el silencio de nuestros deseos, en armonía con una estentórea sinfonía de nuestra conciencia transformada ante el mundo exterior y ante nosotros mismos, quienes debemos ser los jueces más ubicuos y asertivos de nuestras acciones.

sábado, 17 de octubre de 2009

Construyendo Nuestro Templo Interior


La Masonería Simbólica ha fundamentado su labor pedagógica secularmente a través de los símbolos, y, a partir de aquellos que físicamente adornan el Templo, promueve el estudio y la acción transformadora de nosotros, mediante su colosal obra inmaterial, axiológica y espiritual. Los símbolos que ornamentan este templo, son motivo de la indagación intelectual de sus adeptos, desde el momento en que se nos confiere el privilegio de la Iniciación, siendo conducidos al estudio de la significación esotérica y exotérica de aquello que se presenta ante nuestros ojos: las herramientas de cada grado, el ara, el libro, el pavimento de mosaico, las columnas, la cadena, la bóveda celestial, las luces de los sitiales, etc.

Todos ellos nos sugieren un conjunto de posibilidades, que estimulan al estudio, a la reflexión, y a la más intensa vivencia espiritual. Miles de horas, miles de páginas, han dedicado los masones en cada generación, para escudriñar las alternativas y variables de interpretación, que proponen los distintos componentes del Templo. Ello ha implicado desde el principio de lo tiempos el cumplimiento del axioma que enuncia que a mayor conocimiento, mayor responsabilidad. No en vano, en su parábola de los talentos, Jesús el Cristo se expresaba en sentido de que quien ha servido bien en lo pequeño, accederá a que se le otorgue algo mayor. Todo el conocimiento recibido durante tanto tiempo por los miembros de esta primera cámara conlleva una responsabilidad adicional.

Es en ese tenor que en el mundo profano se echa de ver la acción clara, pronta y expedita de ese grupo de constructores y profesionales libres que viajaban por el mundo elaborando obras que el resto de la humanidad no podía realizar. Es este, en el arribo de la tercera revolución industrial, el momento de ingresar de manera decidida a la realización de obras magnas que verán nuestros descendientes y disfrutarán, en concordia, de los frutos de sus hermanos predecesores que buscaron a toda costa el progreso del género humano.

Es entonces cuando surge la pregunta: ¿De qué depende la realización de obras que en verdad modifiquen la estructura de una logia de hombres libres y de buenas costumbres en sentido que permita su crecimiento a plenitud y conlleve un aprovechamiento adecuado y democrático de los bienes comunes que todos ponemos a disposición de la voluntad del G:.A:.D:.U:.?

En función de la respuesta a tal interrogante encontraremos diferentes posturas, pero a menos de que en definitiva se esté buscando trascendencia en un lugar donde no se le obtendrá, se deberá realizar, acorde con los tiempos, una visión que permita transformar al mundo. Los masones debemos de construir pensamientos provocadores de visiones de una realidad transformada, a menos que queramos conformarnos con asistir a efectuar rituales y no eslabonar la cadena el resto del tiempo que existimos,

Paralelamente, el desarrollo masónico es cuestión de asociatividad, de conciencia, de interés en trabajar en bien de la humanidad, y de los que nos rodean en particular. La naturaleza, al ser hombres nos tiene ganada la guerra, es en virtud de tal situación que nuestros ancestros comenzaron a asociarse, para preservar la especie. Hoy, con nuestras necesidades básicas resueltas, la humanidad está muy lejos de haber dominado a la naturaleza. Por tal motivo, disgregarnos sería un grave error. Es necesario más que nunca, en este entorno entrópico y complejo, buscar mecanismos de interacción que nos permitan colaborar de manera más organizada entre nosotros en la búsqueda de alcanzar nuestros sublimes y ancestrales ideales. Nuestra supervivencia y bienestar nunca ha sido un problema nuevo, ha existido siempre pero nunca se ha tratado de otra manera.

Es necesario romper con paradigmas oscurantistas y verticalistas, retornando a la esencia de la labor coordinada entre nosotros, funcionando de manera integral y holística a la vez, erradicando los cotos de poder y buscando generar en verdad, un taller masónico del cual surjan productos palpables ante los ojos de los profanos, como aquella luz que alguna vez impregnó la antorcha de Prometeo.

Es necesario preocuparnos por hacer crecer nuestro nivel de organización, y retomar el trabajo individual en el sentido de que a medida que nuestros pasos en los senderos espirituales llegan a cierto punto en el camino de la evolución se nos otorgan nuevos recursos para acelerar su crecimiento y conciencia. En ese punto, de manera individual y pensando en grupo como una sola célula, cada quien tiene que confiar seriamente en sus sentimientos y corazón el elevar su capacidad individual para disolver las causas invisibles de limitación, mala salud, discordia o cualquier cosa en este mundo que sea inferior a lo que está alguien destinado a obtener.

Sin embargo, con este poder y comprensión del uso de lo aprendido en esta logia, viene una responsabilidad adicional: la de que el aprendiz o la logia en pleno estemos siempre alertas y no permitamos que ningún visitante inferior a la perfección se asiente en nuestra conciencia. Dondequiera que ésta se vea confrontada con resentimiento, crítica, odio o acusaciones falsas, hay que disolver la apariencia de inmediato, mediante la contemplación de la esencia divina dentro del individuo ofensor, y con ello sus sentimientos permanecerán armoniosos y estará en comando de todas las actividades que tienen lugar en sí, a través suyo y a su alrededor.

Es con este poder interno, como grupo unido que podremos afrontar los problemas que plantea la vida diaria, y poder levantar el rostro del camino diario para poder esbozar los templos que se elevaran entre las miasmas de nuestros vicios e imperfecciones.

Finalmente, QQ:.HH:. todos, esperemos que todos nosotros, en tal sendero y en esta ceremonia llena de luz, estemos siempre conscientes de los esfuerzos de los amados hermanos en cuanto a servir, cada uno a su manera; y cuando alguno de nosotros brinde sus más sinceros y desinteresados trabajos en beneficio del bienestar futuro de nuestra bienamada Logia, nadie camine solo, y que sea sostenido con nuestra conciencia grupal y sea bendecido por todos nosotros en esta Ara en que nos iniciamos.

Or:. de Morelia, Michoacán, a 17 de octubre de 2009, E:.V:.

Frat:.
Masón de Pants.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Algunas Reflexiones sobre la Mónita de algún Gr:..


¿Cuándo podré alegrarme, Señor mío,
mirando la venganza que, escondida,
hace dulce el secreto de tu ira?
Dante Alighieri: “La Divina Comedia”

Esta inquietante referencia aparece en la Divina Comedia, en donde en sentido figurado aparece la acción ejecutoria y guardiana de la verdad gnóstica, quienes se convierten en brazo ejecutor de la venganza divina, vista como una acción punitiva que sucede al caos, reestableciendo el orden por el caos.

La verdad gnóstica, de acuerdo con la mónita del grado, puede ser definida como una verdad que radica en el entendimiento (es el conocimiento el que se adecua o no a la cosa), debemos o también puede ser llamada verdad objetiva en cuanto a la objetividad del conocimiento. Su opuesto es la falsedad, que no requiere intencionalidad, puede ser involuntaria.

Entonces así, se entiende que se señale como premisa obrar amando y odiando a todo trance; respetando y despreciando sin límites. Conocer la verdad mediante el entendimiento de manera clara nos permite separar lo sutil de lo denso, con tal maestría que pueda polarizarse nuestro corazón sin dudas o ambigüedades.

Para alcanzar el status, es preciso actuar con la claridad de conciencia necesaria para poder diferenciar claramente lo que se debe amar de lo que se debe odiar. Para tales efectos, se debe trabajar fuertemente en la conformación de una moral robusta. Respetar lo sagrado, sublime e inocente y desdramatizar y desmitificar lo aparente, irreal e ilusorio.
Y así, el iniciado enfoca sus esfuerzos hacia el análisis de que los trabajos tienen por objeto: demostrar que la humanidad está aun infestada por el error, el cual ha evidenciado la enseñanza masónica, revelando las verdades gnósticas;

Es decir, que la sociedad humana sigue en tinieblas, lo cual es señalado al recipiendario desde la iniciación masónica. Para tales efectos debemos de salir al mundo exterior, porque a estas alturas ya hemos renacido de las aguas, para destruir por todas partes ese error, sustituyéndolo con la verdad, gnóstica que nos señala la mónita, y llenando ese deber por todos los medios posibles; y por consecuencia, que todos masones están obligados a combatir, por cuantos medios estén a su alcance, para asegurarse a sí mismos y para asegurar a todos los demás hombres la libertad política y religiosa, sin las cuales es absolutamente imposible llegar a alcanzar un grado elevado en la civilización humana.

Visto así, y señalado por la mónita secreta del grado, es el masón encargado de poner en práctica la verdad gnóstica, enseñada por la filosofía masónica.

En este contextohe de decirles que de pequeño me dijeron que la masonería era una escuela de hombres libres y de buenas costumbres. Cuando fui iniciado masón, me di cuenta que la literatura masónica estaba repleta de bellos paisajes de la historia de la humanidad. Las persecuciones, se entendían en dicho contexto. Nunca me imaginé que fuera plausible vivir una en primera persona, en nuestra augusta institución. En pleno Siglo XXI y en una entidad que se ha caracterizado por ser cuna de preclaros liberales.

Con la convicción y el orgullo que me brinda pertenecer a este taller y sin más preámbulo, manifiesto que requerimos una auténtica libertad incubada desde el seno de nuestra masonería, la que hacemos los autoproclamados hombres libres de esta entidad para que nunca más vuelva a ocurrir un atropello enquistado en nuestras logias. Que nunca más un hombre libre se vuelva a ver perseguido por sedicentes fraternos. Ni un paso atrás en la conquista de los derechos del hombre y la evolución de nuestra augusta institución.

En caso contrario, y aunque nos obliguen a beber la cicuta, que siempre esté presente uno de nosotros para denunciar las injusticias y los atropellos del maridaje del poder y del fanatismo y sinrazón, que aunque los ideales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado están por encima de toda debilidad humana o secularidad coyuntural, debemos hacer nuestro esfuerzo individual por demostrar contundentemente y sobre todo, congruentemente, que al pisar una tiara, estamos dispuestos en verdad a luchar con nuestro cuerpo, mente y espíritu por ver realizada nuestra fe masónica.



_______, septiembre de 2009, E:.V:.


Frat:.,

_________________________
MasondePants
¡Es Cuanto!

sábado, 12 de septiembre de 2009

La Congruencia.

La palabra congruencia proviene del latin congruens, que es traducida como conveniencia u oportunidad. Curiosamente, congruentia, más aproximada a nuestra palabra en castellano, es plural, y se traduciría o interpretaría como oportunidades.

Existen diferentes definiciones de congruencia. En Derecho, en donde el proceso debe de ser dirigido en todo momento hacia dónde fue formulada la acusación, y existir correspondencia entre la sentencia y la acusación. En geometría, implica la semejanza entre objetos.

En términos de congruencia humana, hay quien dice que la congruencia en un ser humano es el acuerdo existente entre las metas que una persona se plantea y las que están siendo alcanzadas. Ser auténticos, decir lo que se piensa y actuarlo en la misma línea. Ser uno mismo, tener una sola cara, etc.

Bajo mi criterio, me quedo con una definición elaborada a través de la concepción etimológica del término, en donde al término congruencia lo interpreto como la alineación de la suma de oportunidades y fortalezas que aparecen en los diferentes planos de nuestro ser, para la realización de nuestros genuinos objetivos de desarrollo personal.

En abono a ello, puedo decir que podemos alinear nuestra fuerza, nuestra astucia, nuestra inteligencia, pero cuando algo no pasa el tamiz de nuestra conciencia, jamás podremos realizar tal acción y conseguir la anhelada congruencia. Si es que somos capaces de anhelarla en esos momentos. Considero que cuando no tenemos todo nuestro ser volcado hacia alcanzar un objetivo, no es plausible siquiera desearlo con la vehemencia suficiente como para en nuestro interior desear ser capaces de ser congruentes y apelar a todo el poder del que somos capaces para conseguir lo que nos proponemos.

Es entonces que apagar nuestra conciencia nos sitúa en una posición reactiva, la cual difícilmente podremos superar si no nos apegamos a sus dictados. Es entonces, una virtud que es resultado de una conciencia evolucionada, para lo cual debemos de buscar alcanzar tal nivel de la misma, que nos permita ser conscientes de nuestra incongruencia y de la necesidad de ser más conscientes.

Entonces seremos capaces de desarrollar un principio de congruencia entre nuestros deseos, pensamientos, emociones, acciones, palabras, recuerdos, sueños y demás.

Asimismo, recordemos que congruencia, etimológicamente también es conveniencia. Es conveniente ser congruente, para poder maximizar nuestros recursos y dirigir nuestra energía hacia una misma dirección, sin divagar o esforzarnos por caminos equivocados.

Esa conveniencia que nos arroja a virtudes como la eficacia, la discreción, el ser útiles a la utilidad, nos es plausible cuando efectuamos las cosas en comunión entre nuestros centros de energía, alineados hacia una sola finalidad.

Hay quien la considera una sensación, un estado de bienestar interno bajo el cual sentimos que obramos bien, que un maestro secreto nos conduce por el camino del trabajo productivo, y nuestro ego se ve rebasado y anulado por la magnitud de nuestra obra.

Entonces es que se aparece ante nosotros un objetivo, una visión por alcanzarse, por la cual hay que esforzarse con todo nuestro ser para lograrla. Una sensación de que se está transitando por el camino de la trascendencia. En esos momentos, la nobleza de nuestras intenciones entonces fluye mágicamente; las sinergias aparecen como manos que nos acarician e impulsan a seguir adelante. Tal pareciera que un insondable espíritu de vida se apoderase de nosotros y conminase a la naturaleza y a la sociedad a facilitarnos el camino de la trascendencia.

Recapitulando, es congruente o no se es. Suena maníqueo, pero debe de poseerla aquel buscador de la verdad, o al menos conocerla conceptualmente, para poder desear poseerla, de lo contrario, quizás sea mejor ni siquiera citarla y habremos trabajado en vano.


Pensando en ese sentido, caer en la incongruencia es poner en movilización todos nuestros guerreros internos y convertir nuestro ser en un campo de batalla en donde los antagonismos nos impedirán alcanzar nuestros objetivos y ser felices.

Ser incongruentes es sabotearnos diariamente a nosotros mismos. En la masonería, es jurar muchas máximas que jamás serán verdaderas en nuestra vida. Que jamás testimoniaremos con nuestro ejemplo, para los demás y para nosotros mismos. Estaremos convirtiéndonos en cuadros negros, que impedirán la reflexión de la luz hacia los hermanos más jóvenes, el futuro de nuestras logias.

Visto hacia afuera, recordemos el concepto de que la congruencia es, en geometría, la propiedad de las figuras y cuerpos geométricos, que aunque estén girados, reflejados o trasladados, siguen siendo semejantes entre sí. Arte Real es la citada ciencia, que debería de permitir reconocernos en el mundo profano y en nuestros trabajos. Vislumbro el mundo profano como un lugar de encuentro en donde vistos desde la distancia, sea fácilmente reconocible un querido hermano –émulo de un triangulo, por ejemplo- y discernible de un profano, por el mero principio de congruencia.

Finalizo recordando que lograr congruente es también ser auténtico, es ser uno mismo con espontaneidad y naturalidad. Es mostrarse a los demás sin pretensiones ni defensas. Congruencia significa correspondencia entre lo que un masón piensa, siente y hace. La congruencia incluye ser uno mismo, aun en formas que no son consideradas como las mejores o ideales en psicoterapia, sino como todos los elementos de nuestro ser, entre nosotros los masones, como nuestra conciencia masónica nos lo dicta. Entonces, los sentimientos y pulsiones con libertad, se pueden examinar e integrar en la experiencia de cada individuo.

Mis queridos hermanos, tenemos que ser congruentes, tenemos que ser eso, y más, porque solo juntos construiremos una logia de ganadores y ganadores para nuestra logia, y habremos de aprovechar de esta manera, nuestra congruencia masónica en beneficio de nuestra integralidad como seres.

Or:. de ___, a 12 de septiembre de 2009, E:.V:.

Frat:.


Masón de Pants

¡Es Cuanto!