“Sembrar la DUDA
FILOSOFICA en el espíritu del iniciado,
haciéndole tocar
con el dedo la esclavitud en que ha vivido,
despertando en su
corazón el sentimiento de su propia dignidad
e impulsándolo al estudio de la verdad, libre
de preocupaciones”.
Mónita del Primer
Grado
ORATORIA FINAL - GRAN TENIDA DE INSTALACIÓN
A LA GLORIA DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO
MUY RESPETABLE GRAN LOGIA MICHOACANA "LÁZARO
CÁRDENAS" DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO
MUY RESPETABLE GRAN MAESTRO
GRANDES DIGNATARIOS Y OFICIALES
VENERABLES MAESTROS Y CUERPOS MASÓNICOS INSTALADOS PARA
EL EJERCICIO MASÓNICO 2026 DE LA ERA VULGAR.
VENERABLES Y QUERIDOS HERMANOS TODOS:
Nos hemos congregado en este
evento canónico bajo la energía capricorniana, que conjunta, mengua y marca los
signos de los tiempos hacia el deber, la responsabilidad y la autoridad moral
pública y privada.
Estamos aquí por NUESTRA LIBRE Y ESPONTÁNEA
VOLUNTAD.
Transitamos la ruta sagrada de
treinta y tres grados del escocismo; camino iniciático que nos conduce de la
inconsciencia a la sapiencia, que nos coloca en el sendero del autocontrol, de
la recuperación de nuestra propia dignidad. Somos inflamados por las llamas
voraces que devoran los minerales brutos y los acrisolan en el oro del
conocimiento.
Inicia un ejercicio más. ¿O un
ejercicio mejor? ¿Cómo desearemos recordarlo en esa Cena Solsticial?
Un ciclo donde pasaremos de la
escuadra ante el compás. Donde lo terrenal se subordina a lo espiritual, donde
la materia se rinde ante el espíritu. ¿Cuántos cambiaremos de columna,
alcanzaremos un nuevo grado, permaneceremos activos? ¿Cuántos seremos mejores
personas en este año?
Y ante este umbral sagrado
pregunto:
¿Quién osará cruzarlo?
¿Callaremos ante la osadía, u
osaremos ante el silencio?
Hermanos: el tiempo de la tibieza
ha terminado. No vinimos aquí a calentar columnas ni a recitar de memoria
rituales vacíos. Vinimos a ESTUDIAR EL RITO, a comprenderlo, a vivirlo,
a encarnarlo en cada fibra de nuestro ser.
La presencia física no hace
unidad por sí misma. Son la fraternidad verdadera y el acompañamiento
consciente los que tejen el egregor que nos sostiene. Es la objeción de
conciencia ante lo injusto lo que nos dignifica. Es ser ejemplos dentro
y fuera de la logia lo que nos convierte en auténticos masones.
Practicamos un rito sublime que
te lleva de la profanidad a la sapiencia; que te acompaña de ser un aprendiz
titubeante para convertirte en un hierofante iluminado. Un camino donde cada
grado no es un escalón de vanidad sino un peldaño de transformación, donde cada
símbolo encierra verdades eternas que esperan ser descifradas por mentes
preparadas y corazones purificados.
La religión del culto
verdadero no está en cualquier otra parte. Está aquí, en el templo interior
que cada uno construye con las herramientas de la virtud, en la catedral
invisible que edificamos cuando nuestras acciones reflejan nuestros juramentos.
Hermanos, nunca lo olviden:
Cuando los masones verdaderos
hablamos, la tierra tiembla.
La tiranía se estremece ante
nuestra luz.
Nuestra autoridad moral es lo
que verdaderamente gravita en el mundo profano.
Y precisamente esa autoridad
moral, esa fuerza transformadora, es la miel que atrae no solo a buscadores
sinceros, sino también a profanos ambiciosos, a traidores sin escrúpulos, a
fementidos sin honor, a hipócritas, viciosos y catervas enteras de gavilleros.
Es por ello por lo que decidieron camuflarse entre nosotros, usurpando nuestros
símbolos para conformar sedicentes "Caballeros Templarios" y otras
aberraciones que manchan nuestro nombre.
¡Basta ya de confusión!
Y ante la duda que el mundo
profano pueda tener, gritemos con la fuerza de nuestras convicciones:
¿Quiénes somos?
Somos masones, en palabras del
hermano iniciado Amado Nervo, somos "los gigantes de una raza magnífica
de bronce". Somos herederos de tradiciones milenarias, custodios de
conocimientos sagrados, arquitectos del porvenir.
¿A qué venimos?
Venimos a traer la luz donde hay
oscuridad. A dejar un legado eterno que trascienda nuestras efímeras
existencias. A insuflarle grandeza a nuestra patria. A contribuir con nuestra
piedra pulida a la Gran Obra. A honrar al Gran Arquitecto de este Universo con
la magnificencia de nuestras acciones.
Hermanos, el mundo nos
reclama. Nuestra patria nos reclama. Michoacán nos reclama. Nuestras
comunidades, nuestras familias, nuestra matria nos reclaman.
Nos reclaman ante las muertes
injustas que enlutan hogares, ante la migración forzada que desgarra familias,
ante el desempleo que roba dignidad y esperanza.
Nos reclaman ante un mal
gobierno, ante una cleptocracia que se ha apoderado de los asuntos públicos,
que ha saqueado los recursos que pertenecen al pueblo, que ha secuestrado los
destinos de millones.
Nos reclaman ante la violencia,
la corrupción, la impunidad que devora las entrañas de nuestro amado Michoacán.
¿Y qué haremos? Ser cuan
masones somos capaces de ser.
¡NUNCA MÁS un masón acallando
a otro!
¡NUNCA MÁS censurarnos para
parecer políticamente correctos!
No en una tierra sembrada de
minas personales, de intereses mezquinos, de silencios cómplices.
Que nunca nos callemos ante
las miserias del pueblo. Porque, ¿quién en su sano juicio puede pensar que
ser masón es más privilegio que responsabilidad, más oropel brillante que polvo
y escombros de un mundo que debemos reconstruir?
Y escuchen bien esto,
Hermanos:
Que nunca confundamos la
masonería con el rito, ni el cascarón con la sangre viva que corre por sus
venas. Porque así estemos en una sórdida catacumba, en una mazmorra oscura o en
un calabozo inhumano, la savia seguirá corriendo hacia el egregor mientras nos
reunamos tres o más EN SU NOMBRE.
Los templos pueden ser
destruidos, pero el templo interior es indestructible. Las logias pueden ser
clausuradas, pero la Logia Universal jamás dejará de existir mientras haya
hombres y mujeres libres dispuestos a buscar la luz.
Este año que comienza,
hermanos, cada uno debe comprometerse:
A NIVEL INDIVIDUAL: A
pulir la piedra bruta de nuestro ser con el cincel de la autodisciplina y el
mazo de la voluntad. A estudiar, a crecer, a evolucionar. A combatir nuestros
vicios con la misma determinación con que combatiríamos a un enemigo mortal.
A NIVEL LOGIAL: A
fortalecer nuestros talleres, a hacer de cada tenida un verdadero laboratorio
de transformación. A rescatar la excelencia ritual, el estudio profundo, la
fraternidad auténtica. A abrir nuestras puertas solo a quienes verdaderamente
buscan la luz, no a quienes buscan contactos o prestigio.
A NIVEL SOCIAL: A ser
protagonistas activos del cambio que Michoacán necesita. A denunciar la
injusticia donde la encontremos. A defender al débil, a socorrer al necesitado,
a iluminar al ignorante. A construir puentes de entendimiento en una sociedad
fragmentada.
ELEVANDO LA VOZ: A
proclamar sin miedo nuestros principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. A
defender la separación entre Iglesia y Estado. A promover la educación laica y
científica, en un estado donde murieron 120 menores asesinados durante el ciclo
escolar pasado. A combatir el oscurantismo, el fanatismo y la superstición
dondequiera que levanten cabeza.
Lleven, hermanos, las
bienaventuranzas masónicas a cada rincón donde pongan sus pies:
Bienaventurados los que buscan la
verdad, porque encontrarán la luz.
Bienaventurados los que defienden
al oprimido, porque construyen justicia.
Bienaventurados los que siembran
conocimiento, porque cosecharán libertad.
Bienaventurados los que tienen el
valor de ser diferentes, porque son arquitectos del futuro.
Mis venerables y queridos Hermanos:
Hemos elevado nuestra vibración
en esta Gran Tenida. Hemos constatado que el liberalismo está vivo, que
los ideales de la Ilustración siguen iluminando nuestro camino, que la razón no
ha sido derrotada por el oscurantismo.
Aquí no solamente están reunidos
un grupo de hermanos. Aquí están las mismísimas fuerzas vivas del escocismo
michoacano. Los arquitectos del cambio social. Los visionarios
que miran más allá del horizonte inmediato. Los espléndidos soldados de la
luz que no retroceden ante la oscuridad.
¡QUE VIVA LA MASONERÍA!
¡QUE VIVAN SUS MASONES!
¡QUÉ VIVA MICHOACÁN Y QUE PARA
MICHOACÁN VIVA LA MASONERÍA!
Que el trabajo siga venciéndolo
todo, dentro y fuera de nuestros templos. Que nuestros malletes resuenen con
fuerza transformadora. Que nuestras escuadras midan la rectitud de nuestras
acciones. Que nuestros compases tracen círculos cada vez más amplios de
fraternidad y conocimiento.
Hemos cumplido con nuestras
obligaciones rituales, pero ahora comienza el verdadero trabajo: llevar la luz
de este templo al mundo profano, transformar nuestros juramentos en acciones,
convertir nuestros símbolos en realidades vivas.
Saldremos de aquí renovados,
fortalecidos, comprometidos. Saldremos como verdaderos masones, dispuestos a
cumplir con el mandato que nos impone nuestra condición de iniciados: ser
mejores seres humanos para construir un mundo mejor.
Que la luz y las bendiciones más
generosas del Gran Arquitecto del Universo iluminen nuestros pasos en este año
que comienza, nos acompañen y permanezcan siempre con nosotros Que la fuerza de
nuestro egregor nos mantenga unidos en la adversidad. Que el fuego sagrado de
nuestros ideales nunca se extinga.
¡ASÍ SEA, AHORA Y SIEMPRE!
S∴
F∴ U∴
Los trabajos han sido justos,
perfectos y apegados a nuestro Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
¡CUMPLIDAS VUESTRAS ÓRDENES!
¡ES CUANTO!
“Labor Omnia
Vincit”
Oriente de
Morelia, a 17 de enero de 2026, E:. V:.
M.∙. Mas.∙. de Pants.
¡Es Cuanto!

No hay comentarios:
Publicar un comentario