viernes, 24 de diciembre de 2010

Brindis Solsticial.

Estimados miembros activos, familia y comunidad de nuestra Respetable Logia Simbólica
los saludo con afecto, buenas noches a todos.
Deseo iniciar compartiéndoles una visión respecto a los trabajos realizados durante este ciclo por este grupo de jóvenes masones, al cual me honro en pertenecer, ya que en esta actualidad lo público y lo privado se mezclan de tal manera que en otras épocas resultaría incompatible, connivente, promiscuo, transgresor. Ahora, el pensar transversalmente abarcando diversos ámbitos de nuestras vidas es inevitable y tal vez, más que necesario, decisivo. Por ello, les invito a escuchar mis palabras.
En esta ocasión, durante estos doce meses hemos contemplado el fenómeno arquetípico del fénix de un grupo de masones que sufrió algunas conmociones de toda índole, templándonos para realizar con mayor responsabilidad, anticipación y compromiso nuestras labores masónicas, lo cual impactará sin duda nuestras vidas personales.
Ciertamente, una logia donde predominan numéricamente los jóvenes debe tener singularidades que son bidireccionalmente causa y efecto, que son movilidad laboral, inestabilidad, ímpetu, osadía, trabajo febril, pasión, frenesí. En este año pienso nos hemos dado cuenta mejor de ello y con un esfuerzo colectivo mejor dirigido hemos logrado mostrar las diferentes competencias y capacidades de cada uno de nosotros y reintegrarnos para lograr cerrar con plenitud de regularidad y energía esta espiral.
Aprendimos lecciones grupales, a delegar y a responsabilizarnos, a automotivarnos y a darnos cuenta de cuán valiosos podemos ser para el trabajo en equipo. Sea este esfuerzo cooperante muestra simbólica de que la sinergia entre quienes se reúnen para realizar obras elevadas a la gloria del gran arquitecto del universo siempre rinde frutos generosos.
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Sabemos bien que se aproxima el 24 de diciembre, celebración universal en todas las culturas humanas, y en ese tenor, me resulta imposible evocar en franca analogía con el Cuento de Navidad de nuestro Q:. H:. Charles Dickens, al fantasma de los masones pasados, el fantasma de los masones timoratos que se fueron al Et:. Or:., de los masones que se fueron sin dejar gloria, herencia ni trascendencia alguna.
Ahora, desde el más allá, sin duda escuchan el grito que cada vez más voces externan en este país: DÓNDE ESTÁN LOS MASONES? DÓNDE ESTÁN LOS LIBERALES QUE CADA CIEN AÑOS SE ORGANIZAN Y SALEN DE SUS LOGIAS A SALVAR AL PAÍS?

La masonería del servilismo, que va a rendirse ante los poderosos, ante quienes detentan un cargo temporal y profano, no es congruente con una masonería actuante, nunca silente, ni cómplice ante el clamor popular que nos increpa, en pleno Bicentenario y con el dudoso honor de contar con treinta mil almas de connacionales desencarnados debido a una guerra estéril, avanzando en corrupción, en desigualdad, al ser ya el segundo país más inequitativo del mundo, con una calidad educativa que yace en el fondo de la gran mayoría de los indicadores, en un Michoacán que fue cuna de grandes hombres, pero que hoy, ante los ojos del mundo ó somos delincuentes ó somos migrantes. ¿Podremos salir a la calle y mirarlos con la frente en alto si somos presas de la inacción?

Es una metapetición que se ahoga reiteradamente por la inacción de los responsables, de los malos masones, de los que han olvidado su función trascendental y la han corrompido, prevaricado con ella y se han vuelto insensibles a las miserias del pueblo. Espero que en lo concreto de este espacio, ese sentimiento nos conmueva a reventar.

Hemos de decir que en esta logia no queremos más a los medrosos, a los tibios, a los hipócritas. A nuestras propias acciones antimasónicas, egoístas, descuidadas las desconocemos como tales y evitaremos con toda nuestra fuerza y vigor repetirlas a partir de este fuego nuevo, que simboliza la quintaesencia del Cristo Cósmico; del Uno, fraccionado en doce apóstoles y arquetipos zodiacales, que nos arrojará a una nueva travesía por todas las fibras de nuestra sensibilidad, de los ámbitos de nuestra existencia durante 365 días más.

Por ello, los exhorto a sumar más que nunca nuestras fuerzas para lograr la acción consecuente, pensante y solidaria con todos aquellos masones de buena voluntad que tendrán acción durante el 2011.

Aquí hay profesionistas, que actuamos comprometidos con una nación -cuya miseria palmea nuestras mejillas -para que propalemos con nuestro ejemplo a todo nuestro alrededor un genuino y sentido de urgencia constructiva, como nos aleccionan perennemente las hormigas, los castores, las abejas pero parecemos no aprender a pesar de que parece acabarse nuestro mundo tal y como lo conocemos. No esperemos a que nos llegue el invierno como país, estado y como logia.
Hemos logrado constituir una sólida red social, un grupo de amigos y hermanos que debe de ir creciendo y cobijando a todos, con la sinergia, el ganar –ganar que solamente la espontánea, legítima y libérrima intención de congregación humana

En este ciclo, el Pr:. Vig:. de esta R:. L:. S:. no se encuentra presente hoy, lamentablemente su situación laboral le ha dificultado su regularidad en asistencia con nosotros, por ello envío mis mejores deseos para que prontamente pueda retornar asiduamente a desempeñar sus trabajos masónicos, que sin duda son una faceta importante de su existencia. Quiero recalcar, a manera de un logro sistémico, el hecho de que a pesar de la distancia, en este año, tres QQ:.HH:. han logrado alcanzar el tercer grado, como muestra del estudio autodidacta y del acompañamiento que el resto de los maestros les han brindado.

Por otra parte, nuestro Q:.H:. Seg:. Vig:. aquí ha estado presente, ha brindado seguimiento a los aprendices, y entrega a su sucesor una logia con una columna del norte nutrida. Esperamos el retorno del Sol Invicto con expectativas muy altas respecto a las más recientes incorporaciones a nuestra logia, quienes han logrado con su ímpetu, asistencias y trabajos constantes mostrar que estamos para fijarnos metas mucho más altas para el ciclo masónico 2011, alcanzando mayor sinergia para lograr nuestra evolución grupal e individual en esta colectividad.

Por lo anterior, pongámonos de pié,
(Todos se ponen de pie),

carguemos nuestros cañones con pólvora roja, alineemos al frente y, todos al unísono digamos: ¡Fuego!

TODOS: ¡Fuego!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿La Masonería, fuera del Top 10 de las Sociedades Secretas más importantes ahora en México?

En otras épocas hubiese sido impensable realizar un reportaje de mediana calidad sobre sociedades secretas en nuestra nación sin colocar a nuestra Ant:. y Hon:. Inst:. en primer lugar. Hoy, El Universal en una de sus secciones más frívolas, abiertamente la excluye. ¿Es justificada su ausencia? ¿Aplica la teoría de la conspiración o abiertamente ya no figuramos en importancia? ¿Cómo interpretar esto en pleno año del Bicentenario?

El enlace es: http://de10.com.mx/9775.html


¿¿ Qué opinión les merece, mis QQ:.HH:. ??


Reciban un T:. A:. F:.

viernes, 22 de octubre de 2010

Todo el Apoyo a mi Hermano.

La lógica y visión masónica de ser y funcionar como un grupo de personas cohesionadas, articuladas y organizadas de tal manera que se apoyen respectivamente en los diferentes aspectos de sus vidas es poderosa. Hasta la fecha, es motivo de admiración por parte de los profanos y sin duda, uno de los principales motores para la venta masiva de los libros que giran en torno a nuestra Ant:. y Hon:. Inst:. Sin embargo, en tiempos actuales, parece haberse perdido tal poder, sinergia y voluntad común que se había logrado en siglos anteriores de manera general. Esto es más que evidente y no es materia de este Traz:., ya que ejemplos abundan.

En aras de compartirles un poco de mis experiencias al respecto, y viendo como otros hermanos sí han sido traicionados, encarcelados, defraudados, difamados, vilipendiado o incluso asesinado, es que prefiero que sea a través de un Traz:. como se puedan transmitir las vivencias que me han embargado al respecto, en donde cada vez en mi ser se ha sembrado más la desconfianza hacia la palabrería hueca y he retomado la meta de brindarle más seguimiento a mis compromisos verbales.

En particular, me llama la atención la reiterada muestra de “todo el apoyo a mi hermano”, que he recibido estando en calidad de víctima de un proceso amañado de “suspensión de derechos masónicos”, en donde he visto expresiones sinceras respaldadas por hechos y simple palabrería hueca, acompañada de preguntas morbosas cada cierto tiempo, “cómo va tu caso”, suelen preguntar los propios ejecutores y cómplices de tal medida que empaña en mucho su praxis masónica. Ni qué decir en ámbitos políticos, laborales o de asociaciones civiles, en donde me ha acontecido lo mismo, para contemplar como en los hechos simplemente los QQ:. HH:. te dejan solo, siendo que esperabas contar con ellos, ya que de propia voz te habían externado su apoyo.

De la misma manera en la cual los cuadros negros replican a los blancos, en Log:. nunca falta el medroso, el cuentagotas, el capaz de medir el costo/beneficio de brindar “todo el apoyo al hermano” y el permanecer al margen de toda acción. En el hecho de ser calculadores y fríos estriba la disolución de la hermandad y la conversión de nuestras relaciones sinceras en simples cuestiones transaccionales, intercambiables, desechables, olvidables y suprimibles. En el mejor ánimo de combatir la hipocresía es que hago también esta denuncia, que no es sino muestra de una más de las debilidades humanas, de las que todos somos ejecutores cotidianos.

Dicen que en la desgracia se conoce a los amigos, y aunque la mía es una desgracia simbólica, me parece que no es sino la representación de un drama que nos acontece a diario: la suma de traiciones, desapegos, abandonos e hipocresías dentro de la Or:. es tan grande como la humanidad misma.

Sólo cuando el mal masón está ensoberbecido e inmerso en su propio camino es que no puede opinar ni comprometerse auténticamente respecto a lo que siente el Hermano en desgracia, jamás se detienen a pensar qué harían en su situación ni son capaces de realizar mayor acción al respecto. Para quedar bien solamente basta decirlo de dientes para afuera, no son capaces de mirarlo a los ojos y evaden continuamente toda acción para resolver las situaciones que le afligen.

Por ello, me he dado cuenta de que a un hermano no solamente se le reconoce como tal, sino se le siente. Sus logros son, en cierta forma, pequeñas victorias propias. Si no somos capaces de sentir esto, entonces debemos pensar dos veces antes de intentar hacernos pasar por hermanos de todos, ya que muy probablemente seremos descubiertos antes de que nos lo imaginemos, ya que generalmente los humanos antes de colocar la trampa, siempre develamos el engaño. Creo que cuando no se sienten en positivo los logros de nuestros hermanos, cuando solamente pensamos en los propios, hablamos de nosotros mismos sin escuchar a los demás, estamos muy cercanos a ser lo que los masones combaten: soberbios, hipócritas y ambiciosos.

En cambio, cuando esta cualidad se da en positivo, es entonces cuando uno comprende que la familia masónica es tan grande como los hermanos que uno reconoce. Por ello, apoyar las causas del hermano debe ser materia de análisis completo. No es solamente decir las cosas, sino que hay que comprometerse de pensamiento y palabra, para lograr ser hermanos auténticamente, no quedarnos a medio camino o defendiendo intereses personales.

Cuando crecen los grupos humanos en algún ámbito, generalmente este clima de bienestar irradia a los más débiles, beneficia a los más inteligentes, los más poderosos comparten rápidamente los logros con los menos fuertes y se distribuye equitativamente el bienestar, caso contrario cuando se monopolizan los cargos, las condecoraciones, los conocimientos, el estatus, etc.

El apoyo al hermano no solamente se brinda de palmadazo, sino también se expresa cuando se critican las decisiones del mismo, cuando se le pone entre columnas, cuando se le cuestionan sus defectos, y esa es una muestra de sinceridad y hermandad. Aunque muchas veces es preciso dejar solos a quienes van por un camino que consideramos equivocado, también es menester señalárselo claramente. De lo contrario, nuestro silencio es próximo al engaño y a la hipocresía.

Por ello, conozcámonos más, acerquémonos de mejor manera para poder estrechar los lazos solidarios. A veces nos creemos tan buenos, tan ostensiblemente luminosos que creemos que “regalar” nuestro tiempo para asistir a alguna reunión es hacer caridad por los demás. Nada más alejado de la realidad El día que comprendamos de mejor manera la corresponsabilidad que implica acudir a trabajos entenderemos cabalmente que ser masón no significa alcanzar la perfección, sino un compromiso profundo y responsable por esforzarse perseverantemente para lograrla, todos en conjunto, llegando todos a su ritmo a la meta fijada.
Los hermanos perfectos no existen. Las logias perfectas tampoco, pero cuando seamos un grupo suficiente de QQ:.HH:. trabajando incesantemente por alcanzarla, entonces lograremos el cambio en nuestros entornos. Esto es lo que considero el principal secreto de trabajar entre hermanos.
En nuestra R:.L:.S:. no creo que estemos tan mal, tan deterioradas las relaciones, pero simplemente no nos estamos dando el tiempo ni el espacio necesario para poder crecer en conjunto. Vinculándonos en épocas de premura como en bonanza podremos lograrlo, ya que cuando estamos bien muchas veces no hacemos el esfuerzo extra para estar mejor.
Al final de la jornada, cuando contemplemos las obras realizadas y los amigos con los que contamos, a quienes servimos cotidianamente, podremos darnos cuenta de qué clase de masones somos. ¿Tendremos todos la capacidad de introspección como para realizar tal acción?
Y en particular, cuando digamos “tienes mi apoyo, mi Hermano” hay que procurar que eso sea dicho sinceramente y que nuestra firma, nuestro tiempo, dinero, recursos, e incluso nuestra propia vida sea la que respalde tales palabras, porque no son simples banalidades, sino son la reiteración de nuestros juramentos a la manera de amor fraternal que nos enseñaron muchos maestros ascendidos. En caso contrario, la puerta está abierta para todos.
Or:. de ... a 23 de octubre de 2010, E:.V:.



Fraternalmente,
M:.D:.P:.
¡Es Cuanto!

sábado, 9 de octubre de 2010

Construyendo Nuestra Propia Masonería

Todos los presentes, en mayor o menor medida conocemos de Masonería, nos ostentamos y nos gusta que nos reconozcan como tal, pero considero que es sumamente importante construir simultáneamente nuestra propia masonería, en tanta medida como se aprende y asiste al Tal:. No basta practicarla cotidianamente, sino se requiere organizar nuestro estilo de vida para lograr ser mejores personas, alcanzar nuestros objetivos y ayudar sincera y desinteresadamente a nuestros hermanos a alcanzar sus sueños.
Desde esta concepción, el Universo representado simbólicamente en nuestros templos es nuestra vida, nuestras columnas nuestros principios activo y pasivo que están presentes ingentemente en todos los aspectos de nuestras vidas, el Ara es lo más sagrado de lo santo que existe para nosotros mismos, el V:.M:. es nuestro buen juicio, que nos aleja del mal y encabeza el camino a seguir en nuestras vidas, el Or:. es la voz de nuestra conciencia, el Sec:., nuestra memoria, los Vvig:. cuidan de nuestra formación académica y el alejamiento sucesivo del simplista saciamiento de nuestros instintos. El Hosp:. es nuestro espíritu caritativo, conmiserado ante las desgracias ajenas, pleno de solidaridad, el G:.T:. es nuestra discreción y capacidad de mantenernos a cubierto ante las distracciones e impertinencias que nos prueban y retan cotidianamente, el M:. de C:. es el porte que debemos guardar en todo momento en nuestras vidas, etc.
Y ni qué decir del simbolismo astrológico, cabalístico o hermético de cada uno de estos elementos tan preponderantes de nuestras logias, ya que los colores, materiales, polaridades y elementos utilizados guardan significados tan profundos que solamente cada uno de nosotros debería osar interpretar en el contexto irrepetible y vivencial del sendero individual.

Para qué construir nuestra Masonería.
Definitivamente debemos de tener un concepto personal de la masonería, para ser capaces de de definir adecuadamente la mejor manera de construirnos a nosotros mismos en cada aspecto de nuestras vidas, encontrar los mejores caminos para ser quienes estaremos destinados a ser, en plenitud de todas nuestras facultades, desenvueltas a cabalidad y con ello, poder aplicar asertivamente lo que aprendemos en nuestra vida cotidiana. Construirlo es tarea de todos nosotros.
Estos arquetipos, símbolos y alegorías que contemplamos semanalmente deben permear tanto en nuestro ánimo al grado de influenciar nuestras acciones. La experiencia que adquiramos estas dos horas que dedicamos a hacer masonería serán más ricas en tanto logremos que lo que vivimos en Log:. sea plenamente vivencial, significativo, trascendente, extrapolable a cada aspecto de nuestras vidas. El que tenga oídos para oir, que oiga.

Es elemental para aquél masón que desee ser a la vez Apr:. y V:. M:. de su propia vida, lograr partir de la concepción de masonería que se haya creado para poder comenzar a hilvanar todos los aspectos de la propia vida. Ella marcará el sendero de autoconstrucción para lograr convertir nuestra vida en un taller eterno de desarrollo individual. Los resultados, los veremos pronto, al ver destellos de la Gran Obra al develarse tras efectuar cincelazos cotidianos.

Las estrategias.
En verdad hay muchas maneras concretas de comenzar a implementar la masonería en nuestras vidas, mediante el empleo de herramientas tales como el plan de vida, la agenda, el diario, la bitácora, etc. Asimismo, trabajar las facultades de la conciencia humana, ejercitar la voluntad, la disciplina, la perseverancia, cuidar y mejorar la salud, ejercitar la atención y comprensión nos ayudará mucho a ir logrando ser mejores personas. La lectura cotidiana ejercita la receptividad, a la par que escribir nos ayuda a aprender a expresarnos de mejor manera, organizando nuestras ideas lógicamente, para ser cada día más elocuentes, a la vez que se debe de cultivar la salud integral, las relaciones con nuestros semejantes y nuestra vida espiritual.

Los ámbitos de nuestras vidas.
Una de las cuestiones más difíciles de nuestra vida es definir, delimitar y brindar seguimiento constructivo a cada una de las facetas, ámbitos o aspectos de nuestras vidas, ya que el ritual, o rutina, oración y acciones que realizamos en pro de nuestra vida no siempre permiten deconstruir de la manera más clara todos los vectores de nuestra existencia y menos aún, lograr organizarlos, priorizarlos y plantearles metas y objetivos a cada uno de ellos.

Papel del simbolismo masónico.
Como lo enuncié desde el comienzo de este Traz:., grado a grado, ceremonia de exaltación tras otra, peldaño a peldaño en la escala masónica, acumulando palabras sagradas, edades, grados y secretos inconfesables, se fragua al masón, pero el cómo ser mejor persona, pareciera ser tema por visto, lo cual al obviarse, muchas veces se olvida. Son 33 Ggr:., lo cual hace perder de vista en muchas ocasiones que la masonería se ejercita en la propia vida y al Tal:. solamente arribamos a demostrar la evolución que hemos alcanzado en una semana con los conocimientos adquiridos la anterior.
Análogamente a nuestras vivencias, a la misma usanza en la cual se emplean los libros sagrados, respetando la proporción de la comparación, la lectura de las liturgias, de los manuales, enciclopedias y prontuarios masónicos, son altamente recomendables. Siempre habrá algo de luz que dimane de cada página de los volúmenes burilados con tanto esfuerzo por cada uno de nuestros hermanos mayores.

El papel de las Llog:. y los QQ:.HH:.
Poco se puede rescatar de la Masonería en la historia universal sin tomar en cuenta a las Llog:. Son un semillero de virtud, verdadero recinto en donde se perfeccionan las mejores cualidades humanas y se abaten las imperfecciones sin remordimiento alguno. Dejar caer una Log:., olvidarse de los QQ:.HH:., desconocerlos como tales, dejar de interesarse en interactuar proactiva y virtuosamente para hacer crecer y desarrollar a la propia Log:. es tanto como renunciar a ser masón. Es muy importante tener dentro de nuestros ámbitos vitales muy en cuenta la manera en la cual creceremos y desarrollaremos a nuestra Log:., el tiempo que dedicaremos a apoyar a nuestros QQ:.HH:. en su formación e instrucción y la solidaridad y subsidiariedad que habremos de ejercer para cuando se encuentren en situaciones desfavorables o francamente, en desgracia.

Discúlpenme por el salto que deja un vacío institucional, pero la falta de un colegio mundial, nacional, estatal y local que sea operativo, visible y logre conciliar a la par que regular y catalizar las potencialidades masónicas me parece que habla del enorme albedrío que radica en la Log:., que es la célula del movimiento de las sociedades iniciáticas en general. Creo que en teoría deberían ser un estado Smithiano, al estilo del dejar hacer y pasar, simplemente enunciando las reglas básicas de los masones y facilitando la administración y desarrollo organizacional.

Reflexiones finales.
Cada quién tiene que determinar la posibilidad de lograr convertir nuestra vida en un ejercicio reiterado de las virtudes masónicas, para lo cual requeriremos contar con una adecuada percepción de nosotros mismos. Conocer nuestra realidad y partir de nuestra situación actual hacia las metas más inmediatas, superando poco a poco nuestras debilidades y amenazas, comenzando a aprender a priorizar las acciones estratégicas a largo plazo por encima de lo inmediato.
Para emprender este viaje, deberemos tener una sólida formación ética y moral, para poder enfrentar los retos de nuestra vida. Por ello a los masones se nos pide seamos doctos respecto al conocimiento de las virtudes y defectos de la naturaleza humano, para poder guiarnos en el sendero individual, muchas veces ensombrecido por nuestros propios vicios.

Asimismo, hay que atrevernos a ser los masones de nuestra propia existencia, a lograr que las cosas sucedan, sin perder nunca a los amigos y sin esperar a que los demás resuelvan nuestros problemas. Lo importante no es llegar primero y de prisa, sino llegar todos juntos y a tiempo. Para eso somos hermanos. El que se olvida de sus amigos, de su logia, que los desconoce como tal, poco tiene que hacer entre nosotros.
Si logramos construir sólidamente nuestra visión masónica, autoconstructiva de conducirnos en la vida, podremos ser ejemplo de nosotros mismos, podremos mirarnos al espejo y decir que somos congruentes. No tendremos necesidad de ir por la vida manipulando medias verdades, ni agachando la mirada cuando se nos confronte por nuestras acciones u omisiones.

¡Pero hay que construir todo este sistema pronto, antes de que la media noche reine en nuestras vidas!


Or:. de... a 09 de octubre de 2010, E:.V:.



Fraternalmente,
M:. Mas:. MDP:.
¡Es Cuanto!

lunes, 27 de septiembre de 2010

Qué tan válida es la regularidad masónica que compras?

Busquen su logia regular en este libro internacional del 2009:

http://fraternidad8881.webs.com/LogRecMx.htm

Si no la encuentran, no se preocupen. Vender regularidad masónica es un pingüe negocio.

sábado, 24 de julio de 2010

Deployment of GFU

Una de las pocas sociedades iniciáticas que solía admirar y respetar (ahora sólo queda una poca, e intacto el respeto) es la Gran Fraternidad Universal. La veía un tanto distante de los problemas reiterados que ocasiona la administración sectaria y facciosa de los recursos comunes, tal como he contemplado en otras asociaciones.

Después de leer esto, mi criterio parece normarse un poco.


http://escepticosgfu.wordpress.com/los-grados/

lunes, 21 de junio de 2010

Dicen que la Esperanza Mexicana está en el Futbol.

En estas épocas de la máxima competencia del futbol mundial, en nuestra nación nos encontramos bombardeados inmisericordemente por la propaganda respecto a todo lo relacionado con la práctica del mismo. Parece que por un mes se ha pausado la primera plana y solamente importa el futbol. Con tal parapeto En este Bicentenario, aprovechando semejante parapeto, es de esperarse que los políticos de más de alguna nación bananera lo conviertan en el Mes de Hidalgo. En el entendido de que hay que estudiar los fenómenos sociales de nuestra actualidad desde una perspectiva masónica es que me atrevo a presentar esta Col:. Gr:. ante ustedes.

No hay que olvidar la historia del futbol, que comienza, como nuestro R:.E:.A:. y A:., en Inglaterra, a la sombra de la guillotina, pateando cabezas recién desprendidas de sus cuerpos. Si revisamos la historia de la Revolución Francesa, nos daremos cuenta de que hubieron Llog:. muy antagónicas, tanto conformadas por nobles como otras por intelectuales revolucionarios. Por ende,QQ:.HH:. dieron muerte a otros, por el hecho de encontrarse en una posición política diferente. En este contexto, no resulta descabellado visualizar QQ:. HH:. jugando balompié con los restos mortales de otros, reduciendo al absurdo el pisar la corona y la tiara papal que realizamos en el hermoso grado de Cab:. Kad:. De lo sublime a lo ridículo media muy poca distancia, y esos son los antecedentes del juego de futbol, proveniente de naciones civilizadas.

A pesar de los múltiples tratados de paz y no agresión, el culto que le rendíamos al Dios de la Guerra, en la actualidad mediante esta competencia se sigue dando: se posibilitan la discriminación entre países, la guerra fría, el dispendio de recursos del erario público, la Ley Marshall, la economía de guerra de los EEUU de la II Guerra Mundial está presente en la mayoría de los hogares mexicanos: compra de pantallas de LCD, cerveza, boletos de cine, horas no laboradas, etcétera-, el escarnio colectivo al alcance de todo opinador. Las imágenes dantescas de la pobreza en los cinturones de miseria de Sudáfrica en la televisión han hecho que más de alguna persona de clase “acomodada” me comente lo mal que viven allá. Si supieran que las imágenes bien pudieron tomarse en la periferia de la ciudad, por ejemplo la colonia Medallistas Olímpicos. Mientras tanto, a nivel macro, las cabezas ruedan y los territorios avanzan o retroceden. Standard & Poors no tarda en incluir el desempeño futbolero en la clasificación de riesgo-país.

La competencia entre marcas es igual ó más feroz, solo hay intereses globales que se mueven al ritmo de la sambinha que impone el que conduce la pelota. En ello, se juega nuestro futuro sin saberlo, tal vez más que entre naciones. Si gana un equipo patrocinado por Nike, los hijos de los hijos de los tailandeses tendrán trabajo. En cambio, si ganan los atletas mercenarios de Adidas, logrará Pakistán reducir su desempleo, recaudar más impuestos y completar su carrera armamentista. Es evidente que no son efectos mariposa, semejan más al aleteo de un Apache en Irak, al ronroneo de un M-1 en Afganistán o de un Xiuhcóatl en Apatzingán.

El futbol es un juego dual, una lucha de contrarios que ha mantenido a la humanidad ocupada, opinando e imitándolo a la manera de los experimentos con macacos en Japón se ha concentrado una masa crítica tal que si hubiera otro planeta donde habitasen humanos, estoy seguro ya los habríamos contagiado. Cualquiera que asista a un estadio de futbol, en pocos minutos notará cómo se comienza a vociferar, gritar, brincar y hasta abrazar al aficionado de al lado cuando cae un gol. Nuestras vidas se mantienen en otras partes, pero el egregor futbolero parece omnipresente.

El fanatismo es cuestión aparte, porque como masones ya hemos revisado y sabemos bien que el estar situados en un templo sagrado sin el temple adecuado, para el profano posibilita la ejecución de las más terribles atrocidades, ya que literalmente, de encontrarse el fanático en el desván del templo –phanus atticus- se convierte en el Fauno del ático -Phaunus atticus- que baja del mismo al estadio, o a la sala del televisor y de ahí a las Tarascas, volcando simiescamente sus pasiones con el aval egotista de su filiación al templo.

Recuerdo en particular la inspiradora lluvia que llegó al segundo gol de México contra los franceses, porque justo al instante cayó un divino aguacero que lavó todo. El politeísta aborigen con el cual dialogo constantemente me dice desde que tengo memoria que Dios manda la lluvia cuando quiere lavar algo. La lluvia, por razones que desconozco, pero supongo fisiológicas, yo la siento en el estómago, que me pide comida, en la garganta, que se cierra, como si quisiera llorar de emoción, en la cabeza, que pide sueño reparador, me recorre por completo y me hace experimentarla, vivenciarla, lo cual fue para mí un momento de analizar: Si Dios mandó una lluvia torrencial justo en este instante, ¿qué deseaba lavar con tanto ahínco? Contemplar cómo la lluvia en este planeta azul lava, limpia y se lleva lo malo parecía sugerirme que es el momento de comportarnos como bien nacidos y creer en nuestra patria. Cliché nacionalista sin duda, vendedor de comerciales. Los logros de otros, eso son. Sin embargo, ¡qué gusto ser mexicano en ese momento! ¡Vivan los Zacapoaxtlas del Bicentenario!

Después de días, ya habiendo reposado la reflexión, llego a la conclusión que esa lluvia y triunfo sobre los franceses nos invitó a cerrar nuestros espacios de desconfianza y en recomenzar, en volver a creer. En abrirnos del yo al “nosotros podemos”, pero por supuesto, a partir de nuestras condiciones, en la cancha y con los rivales que nosotros decidamos.

Sin embargo, la práctica del futbol no es generalizada como pudiera pensarse. No somos disciplinados, ya que las estadísticas, a diferencia de quienes nos dicen que comemos y soñamos futbol, dicen otras cosas. En México, en particular en Michoacán, no hay muchas ligas organizadas afiliadas y federadas de futbol. La mayoría lo practica de manera empírica, no sistemática, sin entrenadores capacitados. Tengo mis serias reservas respecto a las bondades de practicar de esa manera el “único” deporte verdadero, hegemónico, trascendente.
Hay que reconocer que la movilidad social que genera es impresionante, cómo a unos pocos literalmente les transforma la vida. Darse cuenta de las historias de vida de los futbolistas es todo un cuento de hadas, en donde sin mayor mérito que el saber patear un balón trascienden la lacerante realidad cotidiana que se vive en una favela brasileña, de los cinturones de miseria desérticos de Iztapalapa o de la violencia urbana y descomposición social que se vive en los linderos de la colonia Eduardo Ruiz con la Guadalupe, como en el caso del moreliano Omar Trujillo. Ahora sí lo entiendo, ¡cómo no ser devotos con tanto fervor habiendo nacido en México, el segundo país más desigual del mundo!

Asimismo, la calidad y procedencia del dinero que se mueve en torno al futbol es plenamente dudosa. En el mejor de los casos, asumiendo que los partidos no están arreglados, el empleo que se genera es de confianza totalmente. No basta ser eficiente, sino que hay que ser amigo de los entrenadores, directivos y promotores para poder pisar la cancha.

En fin, así es lo blanco y lo negro con el dinero que se maneja en su contexto, porque no es sino deporte dual, deporte en conjunto, deporte que no pasa desapercibido en la televisión, ya que nos hemos vuelto adictos a verlo, a comentarlo., que nos enseña su práctica y observación a aprender a confiar en los demás, a disciplinarte, a vestirte para ser reconocido como tal y ponerte a cubierto de las arbitrariedades y abusos en tu contra.

Por otra parte, hay quien se enseña a golpear a los demás, a sacar ventaja mínima con todos los trucos posibles, golpes, manotazos, artimañas, amenazas, etc. El blanco contra el negro, rudos contra técnicos. El número dos en toda su expresión. Once contra once. Uno más uno versus uno más uno. Dos contra dos, esto es, cuatro, el número de la estabilidad. Después aparecen los tres árbitros que participan en la cancha, los tres maestros del juego que lo convierten en legal, que lo convierten en un siete. Inmediatamente, esa relación cuadrado-triángulo, me hace evocar la silueta de un mandil de aprendiz de masón. Entiendo entonces por qué la autoridad infalible del árbitro, por qué la rotunda dificultad de incluir términos digitales en un juego de procedencia “divina”.

Ese triangulo nos acercaría a lo inmaterial, al plano de lo ideal, noético, mientras que los 22 elementos restantes –cuales arcanos del Tarot-, quienes recrean un universo entero pateando la divinidad de lo esférico nos mantienen en el plano material. La grandeza de lo sucedido en ese partido de futbol radica en saber que hay otros morenitos de bronce que pueden hacer lo que desean, a nivel mundial. Está la invitación a que el más jorobado de nosotros sea el más destacado. A que el más anciano sea el que tenga la mayor responsabilidad en el momento decisivo.

Por estas razones, ahora tengo la certeza de que Cuauhtémoc no está jorobado, sino que es el peso de la responsabilidad de los sueños de 100 millones de mexicanos lo que le convexa la espalda.

¿Quien se asume? ¿quién da el paso hacia adelante, es capaz de tomar el esférico y cargar con la esperanza de 100 millones de paisanos en la espalda, anunciar el disparo y a pesar de ello ejecutarlo con tal precisión que el mejor portero francés del momento sea incapaz de detenerlo? ¿Nosotros como padres de familia somos capaces de tomar los sueños de nuestros hijos, hechos de nubes rosas, de sinapsis fragilísimas y convertirnos en auténticos sagitarios de su destino?

¿O aquí en la masonería así como decimos simplemente que nos formaremos en el llano, líricamente, que la escuela de la vida será la que nos haga reconocernos como masones?

Si como los futbolistas, nos limitamos a jugar bien, a realizar desplazamientos corporales exclusivamente para manifestar nuestra grandeza, para llenar nuestro ego, poco podremos hacer cuando seamos exigidos para jugar el partido de nuestras vidas, porque nuestro momento se habrá ido para siempre y la lluvia habrá lavado nuestras huellas en este mundo.

Los invito a que seamos futbolistas de nuestros propios campeonatos. Seamos seleccionados de nuestra propia vida, así como padres lo fuimos en el plano astral de nuestros hijos, que nos eligieron para encarnar siguiendo al maestro, ejemplo, guía y amigo que creyeron seríamos siempre para ellos.

Dudemos de lo que nos presenta la televisión. Yo siempre me he preguntado por qué los narradores de futbol son tan elegantes en su vestimenta. A toda hora lucen trajes de diseñador y tienen voces bajas, rápidas, precisas y con un lenguaje universitario, hasta en sus bromas. Creo que la respuesta radica en la verosimilitud de lo que se realiza: hay que vender una imagen de confianza, de ser expertos en el deporte en cuestión. Es un juego serio y como tal hay que comportarse como altos ejecutivos en finanzas. La palabra creo, es legitimar. Hacerlo válido ante unos ojos descreídos. Por eso mismo aparecen tantos personajes dotados de poca credibilidad pululando en torno a los Pitos Pérez devenidos en héroes nacionales: políticos, empresarios, comentaristas, cómicos, bufones, vedettes, etc. Parece haber sido inflado el balón con la misma flauta que tocó el burro, que después heredaría a Hamelin y ahora tiene a una nación entera siguiéndolo.


En torno a lo anterior, surgió una oportunista y multipromocionada Iniciativa México, la cual está en manos del administrador en turno de la esperanza de la nación, Javier Aguirre, lo cual me hace preguntarme ¿Podemos administrar nuestra propia esperanza? ¿Podemos hacer nuestra propia Iniciativa México, Morelia, la iniciativa de nuestras familias, podemos trabajar un poco más para compartir un poco con quienes nos rodean? ¿Podemos dar hasta ser generosos? ¿Podemos derrochar esa energía que vertemos cuando jugamos al futbol, o cuando desperdiciamos el dinero y el tiempo mientras estamos viéndolo?

Llevamos el nombre de un grande: Tucup Achá, el G:.A:.D:.U:. de los aguerridos Purhépechas y hay que actuar en consecuencia ante tales fenómenos de alienación, dominio y legitimación, que parecen más experimentos de un gran laboratorio biológico, con variables plenamente controladas. Hay que liberar, preservar la pureza de nuestra esencia humana y buscar hacer prevalecer los ideales masónicos por encima de nuestras propias pasiones y evitar realizar lo que hicieron los masones franceses; patear cabezas de fraternos en un juego de turbas.

Ccamp:. de Morelia, Michoacán, a 20 de junio de 2010, E:.V:.

Fraternalmente,
M.de P.

domingo, 23 de mayo de 2010

Ser Estudiantes

Mañana es domingo y en México se celebra el día del estudiante. Aunque sea domingo, no viene la suerte como el Día del Maestro, que casualmente se conmemora en quincena. Ello nos sitúa en una posición un tanto cómoda porque podemos reconocernos como estudiantes a la par que descansamos. Verdaderamente cómodo. Ello me lleva a preguntarme si soy un estudiante, si me concibo como tal o solamente aprovecho la comodidad de estar matriculado en un R:.L:.S:. sin esforzarme por aprender lo más posible y vivir en la ostentación.
Asimismo, me lleva a preguntarnos en la colectividad si somos estudiantes de los que buscamos obtener un grado ó un título a costa de lo que sea o en verdad sentimos pasión por conocernos a nosotros mismos, a la sociedad y la naturaleza y develar sus misterios y arcanos.
Somos electores de lo que decidimos estudiar. En esta Logia no es la excepción, porque manifestamos de nuestra libre y espontánea voluntad nuestra determinación de trabajar desbastando la piedra bruta, que son nuestras imperfecciones y vicios que hemos acumulado por nuestra inacción, ignorancia, malas acciones, pasiones y omisiones. Sin embargo, la vida a diario nos coloca situaciones ante las cuales deberíamos de reaccionar, estudiar y analizar hasta esclarecer las razones últimas que motivan a las cosas para realizarlas.
Esto es, cada nuevo día tenemos una oportunidad de integrar a nuestra personalidad nuevos conocimientos, que serán herramientas utilísimas en la construcción de nuevos conocimientos y del alcance de la felicidad, para los que hemos elegido estudiar este sistema simbólico de moral y filosofía, construyendo una nueva cosmovisión y un propio método de aprender la realidad para desarrollarnos integralmente.

Recordemos que venimos a aprender y educar, no simplemente enseñar ni instruir, sino transmitir y obtener conocimiento vivencial, significativo, extrapolable y verificable empíricamente en esta R:.L:.S:.

Al respecto les comparto que recuerdo mucho un pasaje de “Breve Historia del Tiempo” de Stephen Hawking, el celebérrimo físico, quien confiesa que incluso estando estudiando el doctorado, difícilmente le dedicaba más de una hora al día a estudiar. ¿Nosotros cuántas horas reales al día le dedicamos a estudiar y a conocer nuestra realidad?
Ello nos lleva a preguntarnos cuáles son los paradigmas con los cuales nos enfrentamos a la realidad, que ahí está pero que no terminamos de absorber, entender e interpretar. Si los paradigmas son netamente masónicos, si son humanos, si están cargados de virtudes y buena voluntad, estaremos en el camino de ser verdaderos estudiantes, de lo contrario, seremos buscadores de grados, status y condecoraciones.
Recordemos que en los sistemas escolarizados a los estudiantes se nos supervisa por exámenes, por asistencias, puntualidad, trabajos realizados, exámenes escritos y orales, por nuestras actitudes y aptitudes, por competencias y objetivos. Sin embargo, en nuestro taller, cuando se nos evalúa se nos incomoda, se nos sitúa en un estado de indefensión debido a nuestra escasa formación masónica. Entonces para evitar el proceso de evaluación es más fácil no asistir, dejar de entregar nuestros burilados, ponemos pretextos, dejamos de pagar cuotas y al momento en el cual se nos conmina a continuar nuestro camino encima parecemos ofendernos.

Estudiar es en gran medida la disposición a hacer un espacio interno para la recepción del conocimiento nuevo que habrá de llenarnos de sabiduría, pero ese proceso falla cuando el ego del aprendiz de estudiante no le permite razonar ni ser diligente con sus compromisos mínimos. En ese momento, comenzamos a darnos de baja nosotros mismos.
Toda esta disciplina – recordemos que en trabajos anteriores, la definíamos como las normas mínimas que siguen los discípulos para llegar a ser como los maestros- nos llevará a buen puerto. Por ende, hay que permitir que el programa masónico, que la propia masonería se integre a nosotros y nos sume a la Gran Obra, que es la realización de la evolución de la humanidad en el futuro próximo. Si no somos capaces de hacer ello, si desconfiamos y cuestionamos en la pasividad de la inacción todo lo referido al programa masónico y de nuestros propios maestros y el camino que señalan, poca cabida tendremos dentro de la Mas:.
Hay que esforzarnos cada día para que por medio de nuestras labores estudiantiles podamos tener la visión concreta de llegar a ser maestros en lo que realizamos, sea lo que sea. Y hay que aprender de todos y con todos, para llegar juntos y a tiempo a otros grados, a otras cosmovisiones, a otros estadios de felicidad, como hermanos que somos.
No olvidemos que en la vida nosotros elegimos las materias, porque son completamente optativas y nosotros decidimos cuánto avanzar en la profundización de nuestros conocimientos y experiencia en esta vida. Sólo nuestra propia inteligencia y capacidad nos marcan los límites.
Or:. de Morelia, Michoacán, a 22 de mayo de 2010, E:.V:.

Fraternalmente,

El Trabajo Masónico

“Virtual Laboris quoque Omnia Vincit”
Lema de la red virtual Masonería Michoacana

Hace unos días se celebró el Día Internacional del Trabajo, bajo la visión de una serie de eventos trágicos que resultaron en muertos, golpeados y perseguidos, debido a las manifestaciones que realizaron obreros en Chicago y otras partes del mundo para exigir un trato más humano e igualitario, con un salario remunerador y mejores condiciones laborales para sí.
Inmediatamente me vino a la mente el hecho de que en la masonería tenemos la costumbre inveterada de hacer alegorías de nuestro trabajo y de que prácticamente todas las herramientas son empleadas para realizar un trabajo determinado. Sin embargo, ¿qué es el trabajo, ¿qué es un trabajo? y ¿qué es trabajar masónicamente? y más aun ¿qué es un trabajo masónico?
La palabra trabajo proviene del castellano antiguo trebejare, que significa esforzarse o esfuerzo, y proviene del latín trabis, que quiere decir obstáculo , traba, impedimento. También se dice que proviene de tripalium, que era una tortura que se imponía en las legiones romanas. Asimismo, se habla del término trabajolium como origen, que era una sobrecarga de trabajo que se imponía a los esclavos a manera de castigo. Cualquiera que sea la versión oficial, las opciones no son precisamente motivantes si las asimilamos sin digerirlas adecuadamente.

Para ello, vale la pena recordar para reivindicar la palabra dentro de la tradición griega a los 12 trabajos de Hércules, quien realizó su peregrinar en plena alegoría solar prodigando sus mejores esfuerzos para lograr resultados titánicos que ningún mortal había podido alcanzar anteriormente. Con ello alcanzó la gloria y nos puso el ejemplo de lo que debe ser el trabajo.
Considero que los frutos de nuestro trabajo hablan más que nuestras propias palabras o nuestras acciones cotidianas, irracionales y sin una prospectiva. Como resultado de un trabajo productivo siempre obtendremos un bien o servicio, ya sea tangible, intangible, reflexivo o espiritual. Si no estamos obteniendo ello, entonces habríamos de pensar en aprovechar el tiempo de mejor manera para obtener tales bienes y satisfactores, tanto en el trabajo como en la recreación.

En nosotros está convertir el trabajo en algo devocional, en la manera más asequible que tenemos de convertirnos en maestros. De lo contrario podemos asumir la definición de tortura insufrible, que no nos llevará sino a la amargura y a contemplar a nuestros jefes y empleadores como capataces o verdugos.
De la misma manera, tenemos que infundir esta visión a los que tenemos que guiar con nuestro liderazgo y mostrarles que los resultados de un trabajo siempre deben ser productivos, a la vez que encargarnos de que sean adecuadamente remunerados, evitando que estén condicionados para recibir un salario raquítico o que no se encuentre a la altura de sus esfuerzos y dignidad, lo cual nos lleva muchas veces a simplemente simular que se trabaja, o programarnos para aparentar trabajar solo durante las horas y días que se proponen como jornada obligatoria, desentendiéndonos de nuestra labor inmediatamente.
Hay que recordar la definición clásica de energía, como aquello que nos permite realizar un trabajo y que no se crea ni se destruye, simplemente se transforma o se comunica. El no trabajar curiosamente con los seres humanos nos condiciona para ser menos capaces de realizar nuestros mejores esfuerzos con el mínimo derroche de recursos; esto es, para lograr alcanzar la maestría, aunque es importante señalar que nos libra del agotamiento, con la terrible pena de procrastinar nuestra evolución.
Visto así, el trabajo masónico es aquel que realizamos en torno al alcance de los objetivos planteados de nuestra libre y espontánea voluntad para construirnos a nosotros mismos y a los demás y un trabajo masónico, el fruto de nuestros mejores esfuerzos para lograr los objetivos que se nos plantea en cada grado de la masonería, a nuestro más masónico entender y de más profunda visión que seamos capaces de concebir en un momento dado.

Or:. de Morelia, Michoacán, a 22 de mayo de 2010, E:.V:.

Fraternalmente,

lunes, 17 de mayo de 2010

Madurar

Madurar proviene del latín “maduratio”, que significa aceleración. Recordemos que la aceleración de acuerdo a las definiciones clásicas de física es el cambio de velocidad de un cuerpo en movimiento medido en la unidad de tiempo.
Es decir, extrapolando tal concepción, la maduración en el ser humano estará referida a la capacidad de modificar el ritmo habitual de sus circunstancias. ¿Con base en qué? Sin duda en la experiencia adquirida, en el aprendizaje sobre el proceso de desarrollo durante la propia vida y en la elección, sentido e intuición para anticipar recovecos, atajos y posibles obstáculos en el sendero individual.
Madurar implica estar listos para brindar nuestros mejores esfuerzos y dejar de perdernos en el camino, sabiendo dejar atrás lo que nos ha pasado y resignificar nuestras vivencias y darles sentido.
Madurar es un proceso que aunque necesita tiempo, no es garantía de que con el correr de éste, al final se obtengan resultados satisfactorios. Está más relacionado con el modo de vivir y pensar el tiempo transcurrido. Recordemos que en la naturaleza, al estar sobreexpuestas las frutas al calor, o abusar del tiempo sin asumirse fruto -como muchas que pasan directamente de estar verdes a llanamente pudrirse- puede implicar que cuando intentemos obtener lo mejor de nosotros, simplemente haya pasado ya nuestro momento.

La diferencia entre una semilla y un árbol es precisamente, la suma de recursos y energía que han debido de llegar a la misma, para que haya podido desarrollarse. Entonces es deseable ser como el árbol que crece en medio de la maleza, brindando sombra a la medida en que la propia altura se ha permitido, en la manera en la que nos hemos adaptado al medio y hemos sabido extraer lo mejor de lo que nos alimenta para ser más robustos ante los embates del entorno.

Al igual que crecer, morir es parte del proceso, y hay que ir sabiendo hacerlo a diario, lo cual implica aprender que ya no eres tan veloz como cuando joven, que ya tu cuerpo es el de un adulto, a la par que hay que realizarse revisiones médicas, comenzar a perder cabello, a arrugarse, a ganar grasa corporal, a volverse más lento, a perder piezas dentales, a olvidar y a morir. Entender todo ello, asumirlo y anticiparse es madurar.
Al igual como grupo, asumir pérdidas nos hará crecer. Saber desprendernos de alguna rama que arranque el destino o de hojas que el viento lleve hacia otros horizontes, de partes de este ser que simplemente se han apolillado, secado, entelarañado o como genuinas semillas han tomado otro rumbo sin mirar atrás.
Ahora bien, es momento de decidir si formaremos parte de esta generación, de este ser que hemos construido en colectivo y que comienza a mostrarse listo e impaciente para brotar en plenitud. ¿Qué le aportaremos? Habremos de decidirlo también: podremos ser raíces, que no se notan al exterior pero aportan los nutrientes que obtienen visitando el interior de la tierra; también podemos ser el tronco, escoger si somos firmes, inasibles, si serviremos para ser abrazados, si presentaremos horquetas para colgar columpios y hamacas en verano, si tendremos una corteza rugosa, si seremos fácilmente trepados por insectos, que alcanzarán nuestras hojas.
Podemos escoger ser hojas, ser frutos, ser una vistosa flor que enamore los sentidos de quienes la miran, aunque habrá que aceptar el destino cuando nos marchitemos y la admiración recaiga en otra nueva, que arrobará corazones mientras en silencio, contemplaremos nuestra partida.

Más no todo estará perdido, porque ese proceso no es estéril, sino que deja una semilla, que dará origen a una nueva vida, si la energía y recursos se le brindan con oportunidad, así pues, después de brillar en sociedad, sigue la soledad y enseguida la semilla de madurez.
Podemos incluso escoger parasitar: ser una enredadera, ser un animal que vive en la sombra y de los frutos de este árbol. Solamente señalo que por favor, si ésta última fue la opción que más les agradó, cuando se fumigue el árbol, no se quejen.
Madurar no es precisamente desarrollarse, sino es aprender sobre el proceso de desarrollo.
La verdadera madurez sobreviene cuando nos anticipamos a las consecuencias funestas, a costa incluso de sacrificar un miembro, un molar, una pierna, para seguir con vida.
Estamos a tiempo de decidir cual será nuestro destino.


Or:. de Morelia, Michoacán, a 22 de mayo de 2010, E:.V:.

Fraternalmente,


M:.Mas:.
¡Es Cuanto!